¿Burbuja inmobiliaria? Hace unos días redacté un artículo sobre cómo identificar lo que posiblemente sea la próxima crisis financiera o burbuja inmobiliaria, tanto a nivel local como a nivel internacional y resulta que nos topamos con la empresa Evergrande, quien hasta hace poco era una de las empresas en el sector inmobiliario más valiosa del mundo.
Eran, pues han sufrido un desplome estrepitoso que los han situado al borde de la quiebra y ha reavivado miedos de burbuja inmobiliaria en China. De hecho, muchos especialistas en la materia están considerando si llamarles el próximo “Lehman Brothers”, puesto a que la economía china se enfrenta a una situación muy parecida a la que tuvo que tomar el gobierno de Estados Unidos en 2008 cuando dejó caer al banco de inversiones Lehman Brothers.
Una decisión que contempla mantener a flote uno de los principales constructores del país, que aparte es un sector que aporta el 7.5% del producto interno bruto (PIB), o dejarla desaparecer, poniendo en riesgo más de 1,300 desarrollos inmobiliarios en 280 ciudades del país. Y es que el principal problema que tiene la compañía es la extrema deuda, que, entre todas sus obligaciones financieras, conglomeran a US$300 millones (2% del PIB chino), convirtiéndose en la inmobiliaria más endeudada del mundo.
Estas deudas que están agobiando tanto a Evergrande como al Gobierno chino es el resultado de que la empresa se dedicó a solicitar préstamos para financiar, no solo su portafolio de construcción, sino otros portafolios como: parques de diversión, embotelladoras de agua, vehículos eléctricos e incluso un equipo de futbol.
El colapso de esta empresa también traería la muerte empresarial de los portafolios mencionados anteriormente, el despido de más de 200,000 empleados directos y también a los más de 3.8 millones de empleados indirectos.
El impacto que tendría si Evergrande quiebra en su totalidad sería tal que, aparte de los miles y miles de puestos de empleo que se perderían, también afectaría directamente a cualquier empresa que haga negocio directamente con ellos y del mismo modo, a cualquier empresa que trabaje indirectamente.
Es un efecto dominó que seguirá más allá de las fronteras chinas, pues los problemas de deuda de la empresa podrían representar riesgos generalizados para el sistema financiero de la segunda economía más grande del mundo, sin dejar de mencionar que ya en varios países hay inmobiliarias de gran reputación que siguen el mismo camino.
Así como nos mostró la gran crisis crediticia del 2008 en los Estados Unidos, cuando los promotores inmobiliarios quiebran, los bancos y los inversores que les prestaron dinero registran pérdidas y acaban restringiendo el crédito a las pequeñas empresas y a los particulares, es decir, que si Evergrande quiebra, los bancos y otros prestamistas pueden verse obligados a prestar menos, produciendo una nueva crisis crediticia.
Para culminar, una crisis crediticia trae malas noticias, ya que como acabo de mencionar, las empresas no pueden obtener préstamos, tienen dificultades para crecer y, en algunos casos, no pueden seguir operando, situación que pone de nervios a inversionistas extranjeros con negocios en el gigante asiático, ya que son susceptibles a la misma situación expuesta, y, del mismo modo, a inversionistas que quieran invertir en China, esta situación ahuyentaría el animo de inversión.











