República Dominicana ha pasado unos días con la opinión pública bien ocupada. El borrador de reforma fiscal que “se coló” puso a muchos a pensar, a hablar, a responder, a opinar y a proponer. Salió de todo.
El desmentido del Gobierno que no era su “propuesta” no paró los planteamientos de sectores productivos y gremios empresariales respecto a lo que debería ser una reforma fiscal. No faltaron los que la rechazan, pero están básicamente en las parcelas políticas.
Muchos pegaron el grito al cielo con algunas de las tasas propuesta y la eliminación de algunas exenciones. Hay sectores, vale decirlo, que tienen mucho tiempo gozando de un apoyo fiscal especial y no se sabe para qué les ha servido.
Al final, por más que se alce el grito al cielo, la decisión final la tendrán las autoridades, las cuales cargarán con la culpa, si sale bien, y con la gloria, si sale bien.






