Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicado a principios de esta semana, da cuenta del incremento del hambre a nivel mundial durante el 2020, y de la posible magnitud de esta al 2030. El informe de marras plantea, además, que la pandemia del covid-19 constituyó la principal causa de este fenómeno, además de otras que existían con anterioridad a la crisis sanitaria.
En efecto, informes anteriores de la FAO indican que los conflictos, la variabilidad y las condiciones extremas del clima y las desaceleraciones y debilitamiento de la economía, han venido siendo los factores principales que explican el incremento del hambre en todo el mundo.
Adicionalmente, se habla de que los anteriores factores se ven agravados por las causas que subyacen a la pobreza, y también por los niveles de desigualdad que persisten.
Todo lo anterior conduce a que “millones de personas en el mundo padezcan inseguridad alimentaria y distintas formas de malnutrición, porque las personas no se pueden permitir dietas saludables”, apunta también el informe. Pero lo que son más elocuentes para entender el nivel actual del problema de la inseguridad alimentaria y el hambre son las estadísticas.
Por ejemplo, para el 2016, 815 millones de personas estaban aquejadas de subalimentación crónica, en tanto que para el 2015 eran 777 millones, lo que denotaba un incremento de casi 33 millones de seres humanos bajo esta condición. Así también, los datos de la propia FAO indican que, para el 2017, la cantidad de personas que pasaban hambre en el mundo era de 821 millones, manteniéndose este mismo nivel para el 2018. Para el 2020, estima el estudio de referencia, unos 118 millones de personas más que en 2019 sufrieron hambre, estableciéndose un tope de 811 millones de personas en esta situación.
En el caso dominicano, y según informaciones de la FAO en República Dominicana, nuestro país presenta un nivel de subalimentación de alrededor de un 5,5% de la población, colocando en 600,000 personas las que están en condición de inseguridad alimentaria. Por el otro lado, el caso de Haití es sumamente preocupante, en donde cerca del 47% de la población no ingiere la cantidad de nutrientes que su cuerpo necesita.
El problema detrás de esta problemática, es que los Objetivos de Desarrollo Sostenible que debían cumplirse al año 2030, uno de estos era que hubiera “HAMBRE CERO” en esa fecha, lo que está muy lejos de lograrse a no ser que se dé un vuelco al actual estado de cosas en el mundo, se aúnan voluntades políticas y se tomen las medidas necesarias y pertinentes para combatir este flagelo.
Por suerte, el campo dominicano ha dado muestra de que es resiliente y de que tiene la capacidad de producir los bienes que necesita la población. Solo falta que el Plan Nacional para la Soberanía y la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2019-2022 que se lanzó en el 2018, continúe ejecutándose, y que el gobierno aporte los recursos suficientes para que, por lo menos en República Dominicana, el hambre sea erradicada al termino del 2030.











