El servicio, cuando se ofrece con calidad, tiene un potencial de vender más que el producto mismo. Esto así porque muchas veces vemos que hay clientes fijos a productos y marcas que no necesariamente se enfocan en la calidad, sino que su centro de existencia en el servicio de calidad. Ya hay muchos ejemplos que no es necesario mencionar, pero que todos, de alguna manera, conocemos.
De hecho, hay países y cultura que su éxito ha estado sustentado en la calidad del servicio. Ahora bien, como el mundo de hoy es tan competitivo y elegir o rechazar se hace con tanta facilidad, cuando una marca combina la calidad y el servicio, entonces su éxito está más garantizado.
El tema, entonces, estaría relacionado con el precio y el público al que va dirigido el producto. ¿Sacrificaría usted la calidad por el precio con tal de apostar a las ganancias por el volumen de ventas? Responda.





