[dropcap]E[/dropcap]l Black Friday pertenece a la cultura de consumo de los Estados Unidos. El término nace en Philadelphia en 1961. Así se denominaba el día después de Acción de Gracias por la densidad del tráfico en las calles. Se extendió en 1966 a otros estados y ya para 1975 el término se había popularizado en toda la nación.
Al ser adaptado al escenario comercial, el término entonces explicaba cómo pasaban los números rojos de las tiendas, a “negro” gracias al superávit de esta modalidad de especiales. Hoy día en Estados Unidos el comercio de tiendas vende más de U$60,000 millones y las ventas online ascienden a más de U$1,200 millones.
Definitivamente debemos afirmar que el comercio dominicano ha importado con éxito esta costumbre norteamericana, al igual que lo han hecho otros países y gran parte de Europa. En más de una ocasión hemos dicho que el ser humano, por ende, consumidor, se mueve a partir de las experiencias y se aventura a nuevas cosas a los fines de suplir necesidades diversas que van desde lo real, hasta el epicentro de lo mágico al efectuar compras impulsivas.
El consumidor de estos tiempos difícilmente pueda encontrar un espacio creado por una marca que lo haga abrir una necesidad de consumo, pero un día de especiales probados puede manejar un gran empuje emocional de los compradores, que muchas veces los hace irracionales al momento del impacto.
Tres años atrás, el efecto comenzó como es normal, por los primeros adoptantes, aquellos consumidores de cierta élite con posibilidades económicas suficientes. Hoy día ya por completo se ha popularizado en República Dominicana, así con todo y lo difícil que se hace pronunciar el término en inglés, para aquellos que no hablan el idioma. Hablan, sin embargo, el idioma universal del “consumo”, lo cual siempre será agradable para todo ser humano.
Tal parece que este año ha sido todo un éxito para el comercio, aún cuando son algunos, me refiero a una clase selecta, aquellos que celebran ThanksGiving en casa, que abrazan la cultura norteamericana por completo, y los más populares sólo conocen el “Black Friday”, sin saborear el pavo ni el suflé de batata glaseada.
Al igual el comercio dominicano adoptó Halloween, y aunque sólo los selectos celebran el conocido “trick or treat”, el comprador generalizado participa de los diversos especiales por el día.
Consumimos constantemente, todo acorde a nuestro bolsillo, pero no deja de ser una pasión latente, y un escenario de vida excitante, la compra, cuando se necesita y hasta cuando no se necesita.
El único que hoy día puede crear necesidad de consumo es el comprador de estos tiempos, porque hasta en fechas de especiales como esta, las herramientas para efectuar una compra inteligente son utilizadas al pie de la letra por el individuo.
Así como sigue el mundo seguirán las nuevas conquistas, y lo veremos todo, desde la tecnología de punta, hasta nuevos commodities.











