Los relevantes hechos que han acontecido durante los últimos dos años conducen a pensar que el mundo se ha transformado en una pequeña aldea, en donde todo lo ocurre en un determinado rincón del planeta afecta, de alguna u otra manera, al resto de la humanidad. Sólo basta pensar en las consecuencias negativas, a nivel mundial, que tuvo la aparición de un virus en la ciudad de Wuhan, China.
En efecto, el covid-19 se convirtió en uno de los virus más letales que recuerde la humanidad, el cual provocó la muerte de millones de personas, en tanto otras se enfermaron, aun estando a miles de kilómetros de la ciudad de marras. Y, como se sabe, la economía mundial colapsó, al tiempo que hubo un cierre masivo de empresas, y también la pérdida de millones de empleos.
Otro hecho de singular importancia que revela, también, la transformación del mundo en una aldea cercana, es la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de este 2022. Ese brutal acontecimiento ha tenido efectos multiplicadores negativos para la casi totalidad de los países, pues de pronto se descubrió que Ucrania era un granero mundial, ya que exportaba millones de toneladas de trigo, maíz, sorgo, soya, entre otros insumos y materias primas, lo que ha generado presiones inflacionarias en la mayoría de las economías.
Adicionalmente, el embargo a Rusia por parte de Europa y Estados Unidos, principalmente, ha complicado el panorama internacional, sobre todo porque no solo está afectando el desempeño de la economía de la federación rusa, sino que esta ha respondido suspendiendo la venta de gas a la Unión Europea que dependen de este producto, con sus nefastas secuelas.
Previamente a estos dos eventos, estuvo la irrupción de China en la economía mundial, su crecimiento sostenido y sus exportaciones masivas a la totalidad de las naciones. Prueba de esto es que, recientemente, China subió el precio del transporte de mercancías desde ese país, generando una crisis de proporciones importantes y creando incertidumbre sobre los precios finales de los bienes en las diferentes economías.
Esto viene a cuento a partir de la lectura que estoy realizando del libro “Gestionar Estratégicamente”, de Gimbert, X. (2021), en donde este enumera una serie de variables que conforman el macroentorno de un país, que deben ser gestionadas adecuadamente para poder tener éxito en la globalidad de la economía moderna.
A partir de lo que se denomina un Análisis PESTEL, este autor enfatiza en la necesidad de estudiar los factores políticos, económicos, sociales, tecnológicos y medioambientales que podrían afectar, en el corto, mediano y largo plazo, el desempeño de un país y, en función de los resultados, establecer políticas, medidas y acciones que permitan reducir la incertidumbre que fenómenos que ocurren en otros países, tengan sobre otras naciones.
Todo lo anterior es válido para el país, principalmente, porque somos importadores neto de combustibles, además de que tiene un hilo umbilical con el resto del mundo a través del turismo. Si antes se decía que si a Estados Unidos le daba gripe, economía dominicana terminaba teniendo neumonía. En los actuales momentos y circunstancias, esta expresión es también cierta para cualquier otra nación con la que República Dominicana tenga relaciones comerciales, pues nuestro país se ha hecho importante en esa aldea global en que se ha convertido el mundo.





