Por Alejandro Grisanti Capriles
Ecoanalítica
Colaboración
El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) incrementó la tasa de interés de referencia de la política monetaria en 100 puntos básicos (pb), de 5.50% anual a 6.50% anual, acumulando desde noviembre 350 pb. En Ecoanalítica esperamos al menos tres subidas de tasas adicionales por 200 pb llevando la tasa al final de año a 8.5% anual.
En la mayoría de los países de la región la inflación no ha dado muestras de ceder y los bancos centrales comienzan a hablar de los muy temidos efectos de segunda ronda. Los efectos de segunda ronda (o vuelta) se originan cuando mayores expectativas inflacionarias llevan a los actores económicos (empresarios y trabajadores) a buscar anticiparse, trasladando a precios y salarios una mayor inflación esperada, creando un no deseado espiral de precios. En este escenario, los bancos centrales tienen que evitar a toda costa el desanclaje de las expectativas inflacionarias, con políticas monetarias restrictivas, que incluyen la subida de tasas de interés, operaciones de mercado abierto a través de la venta de instrumentos financieros y/o incrementos del encaje legal.
Salvo las economías dolarizadas, que curiosamente han logrado por los momentos mantener una inflación baja en los últimos 12 meses, la variación anual de precios va promediando en la región los dos dígitos con una inflación para Brasil, de 12.1%, Chile 10.5%, República Dominicana 9.6%, Colombia 9.2%, Estados Unidos 8.3%, Perú 8.0%, México 7.7%, Costa Rica 7.2%, Panamá 3.7% y Ecuador 2.6%.
Desafortunadamente, en el actual contexto internacional donde el precio de las materias primas se acercan a sus máximos históricos y no dan muestras de ceder, de altos costos de transporte internacional, y de ruptura en las cadenas productivas, en Ecoanalítica no somos optimistas con reducciones importantes de inflación para lo que queda del 2022. En el caso de República Dominicana, pensamos que la inflación cerrará en torno al 8.4%.
En ese orden, los bancos centrales han venido respondiendo con subidas de sus tasas de referencias como es el caso de Brasil (1,075 pb), Chile (775 pb), República Dominicana (350 pb), Colombia (425 pb), Estados Unidos (75 pb) Perú (475 pb), México (275 pb), y Costa Rica (325 pb).
De forma complementaria, el BCRD ha mantenido un agresivo programa de ventas de bonos a través de las operaciones de mercado abierto eliminando excedentes de liquidez del sistema financiero por el orden de los RD$80 mil millones, y subiendo la tasa de rendimiento de estos instrumentos en promedio en 600 pb, con rendimientos de mediano plazo que rondan el 11.0%.
En Ecoanalítica, seguimos pensando en la posibilidad de que el BCRD suba el encaje legal, en el escenario que la inflación no ceda en los próximos meses como una política de “Efecto Bazuca”. Es decir, si la inflación continua en los próximos dos meses dando sorpresas negativas, el BCRD podría traer un nuevo esquema de encaje legal, para reducir aún mas los excedentes de liquidez, y continuar combatiendo el flagelo inflacionario. El incremento del encaje legal trae el efecto no deseado de un incremento del spread de tasas de interés que puede verse reflejado en mayores tasas activas (efecto deseado), pero menores tasas pasivas (efecto no deseado); trasladando a los agentes económicos, a través del diferencial de tasas, el costo de la política monetaria.
Para terminar, en los últimos 12 meses el dólar se ha apreciado en relación a otras 10 monedas fuertes del mundo en un 12%, mientras que en lo que va de este año el incremento ha sido de un 7%, según uno de los índices más utilizados para medir el desempeño del billete verde: el “Bloomberg Dollar Spot Index (BBDXY)”. Este movimiento dista mucho de la apreciación de 3.7% en lo que va de año y de 3.0% en los últimos 12 meses que ha tenido el peso dominicano frente al dólar. Si bien es cierto de las altas reservas internacionales que el país posee y de la fortaleza relativa y poder de mercado que el BCRD ejerce, en Ecoanalítica pensamos que un tipo de cambio de 55.17 pesos por dólar es un tipo de cambio barato en términos relativos, y que es esperable una depreciación en el segundo semestre del 2022.
En ambientes de alta incertidumbre y volatilidad como el que esta sumergido el mundo actualmente, los inversionistas suelen buscar refugio en “Cielos Seguros” (Safe Heaven), lo que lleva a una fortaleza del dólar o lo que es lo mismo a una mayor debilidad de otras monedas. Países exportadores de materias primas, en un super-ciclo de precios de las mismas, son los únicos capaces de mantener la fortaleza relativa de sus monedas si así lo desean. Pero si la depreciación esta presente en el euro, en el yen, y como dijimos anteriormente en el promedio de otras 8 monedas fuertes: ¿Cual puede ser la razón para que no aparezca en República Dominicana?











