El Consejo Asesor de Economistas del Gobierno alemán, los conocidos como “cinco sabios”, anunciaron este miércoles que la economía de la primera potencia del continente sufrirá en 2023 un retroceso del 0.2%, cifra sin embargo menos pesimista que la del Ejecutivo, que pronosticó recientemente una caída del 0.4%.
“El futuro desarrollo económico de Alemania se ve gravemente afectado por las consecuencias de la guerra de agresión rusa en Ucrania. El aumento masivo de los precios de la energía está provocando una pérdida significativa del poder adquisitivo y está frenando el gasto de los consumidores privados”, declaran los “sabios”.
En cuanto a la inflación, los expertos esperan que en 2022 alcance el 8% y pronostican que en 2023 solo bajará ligeramente, hasta el 7.4%.
En 2022 los “sabios” esperan que el Producto Interior Bruto (PIB) evite la recesión y termine con un incremento del 1.7%, aunque esperan que en la segunda mitad del año se haya producido un estancamiento de la economía.
A la vista del informe, el canciller Olaf Scholz aludió a las consecuencias “inmensas” de la guerra en Ucrania sobre la economía alemana, cuya evolución “realmente no apunta hacia arriba”, reconoció en una declaración.
Scholz defendió que las medidas aprobadas por el Gobierno han permitido afrontar la situación de manera diferente y que el país se puede defender mejor de los desafíos económicos y sociales derivados del conflicto en Ucrania.
“Los paquetes de ayuda que hemos decidido -casi €100,000 millones en total- y el escudo de defensa de €200,000 millones tienen exactamente este propósito. Estos son recursos extraordinarios que estamos movilizando, pero están bien invertidos porque dan esa confianza que realmente necesitamos”, declaró Scholz.
El consejo advirtió de las presiones existentes en el ámbito de la producción, “particularmente en las ramas de la industria que consumen mucha energía. Los altos niveles de incertidumbre económica y un entorno de comercio exterior débil hacen que apenas se esperen impulsos de crecimiento de las inversiones y exportaciones en el corto plazo”.
Los expertos confían en que las interrupciones de las cadena de suministro de la industria alemana disminuirán gradualmente y consideran que se puede esperar que los hogares privados gasten una mayor proporción de sus ingresos o liquiden sus ahorros para suavizar su consumo.
Entre los elementos que podrían “amortiguar” la recesión que pronostican para 2023 mencionan la solidez del mercado laboral y la aportación de los paquetes de ayuda aprobados por el Gobierno, entre las que destacan el freno al precio de la gasolina.
Identifican “importantes riesgos a la baja para las perspectivas económicas” y mencionan el desafío que supone que haya un invierno “particularmente frío” o una reducción adicional de las entregas de gas natural, lo que podría conducir a un aumento adicional de los precios de la energía.
“En casos extremos, podría haber una escasez de gas. El resultado podría ser grandes pérdidas de producción y un fuerte aumento en los cierres operativos”, alertan los expertos.
Para los expertos “la guerra de agresión rusa y los cambios geopolíticos suponen un punto de inflexión” y estiman que tanto Alemania como Europa se enfrentan “a una nueva realidad”.
“Además de superar los agudos desafíos de la crisis energética, es importante superar los muchos desafíos a mediano plazo bajo el nuevo marco geopolítico. El debate sobre una reforma de la unión económica y monetaria ha ganado importancia con el aumento de los riesgos para la sostenibilidad de las finanzas públicas”, estiman los sabios.
El anuncio del informe de los expertos sigue a la publicación del dato del PIB del tercer trimestre de 2022, cuando la economía alemana creció un 0.3%.
Ese incremento sigue a la subida del 0.1% del segundo trimestre -cuando recuperó el nivel previo a la pandemia- y tras el crecimiento del 0.8% del primer trimestre.
El crecimiento del tercer trimestre –que contrasta con las previsiones recientes de que se registraría un retroceso del PIB– se explica sobre todo, según la oficina estadística oficial, Destatis, por el empuje del consumo privado.
Los principales institutos económicos alemanes anunciaron a finales de septiembre que el PIB del tercer trimestre de 2022 podría caer en un 0.2%, retroceso que aumentaría en los tres últimos meses del año, hasta un 0.6%, y sería seguido de una caída del 0.4% en el primero de 2023.
Posteriormente, el Gobierno alemán publicó sus previsiones económicas de otoño para el próximo año, durante el que Berlín ya prevé claramente la entrada en recesión, con una bajada del PIB en el conjunto del año del 0.4%, que ahora se revela como más pesimista que el pronósticos de sus asesores.












