El reloj marcó las 9:18 de la mañana y al menos 40 personas se aglutinaban cerca de una escena de catástrofe. “Usted es prensa, dígale que la dejen pasar”; “mire, anote ahí que ellos (las autoridades) no nos han dicho nada”; “había un muchacho que murió ahí, yo lo conocía”, son algunas de las frases que se repiten en San Cristóbal.
Las cintas amarillas rodeadas de militares con armas largas impedían a cualquier persona cruzar por la calle Padre Ayala. Era la “zona cero”, donde resultaron destruidas por completo las edificaciones de Casa Toledo, Hogar Gorrión y la Agroveterinaria La Esperanza. Otras 11 tuvieron efectos colaterales como vidrios rotos, el techo caído o saqueadas por malhechores.
Fue por una explosión el pasado lunes 14, que ha cobrado a la vida de al menos 32 personas, mientras que no menos de 59 fueron reportadas heridas. Las investigaciones de organismos oficiales todavía no determinan cuál fue la causa de la explosión que devino en tragedia.
“¿Por qué huele mal?”, dijo una transeúnte tapando su nariz y frunciendo el entrecejo. “Son personas quemadas, Mari Carmen, ¿No ves que entró la ambulancia?”, respondió un hombre delgado, de unos 50 años. Era la guagua del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), que llegó a levantar los cuerpos de los fallecidos.
Efectos económicos
De aquel lunes 14 de agosto, que dejó 32 personas fallecidas y 59 heridos, se recuerda que era una zona de apogeo comercial. Así lo afirma la directora ejecutiva de la Cámara de Comercio y Producción de San Cristóbal, Jessenia Lara.
“Hay dos edificios totalmente destruidos, los daños son incalculables tanto los empleados, esposa, hija y suegro del propietario de Casa Toledo fallecieron (…). Los dueños de los negocios que fueron afectados no tengan información de lo estimado, no podremos decir cuál es la pérdida”, explicó.
San Cristóbal alberga el 2.8% de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Esto equivale a 6,759 empresas, de las 245,312 registradas a nivel nacional hasta el 2021, según el Boletín Mipymes de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Al desglosar los datos, 5,908 son micro, 815 pequeñas y 36 medianas, las cuales tributaron con RD$1,493.6 millones. Apenas el 1.6% de los RD$88,162 millones aportados al fisco por estas empresas.
“Nosotros estamos trabajando en la medición de cristalería y puertas de los establecimientos dañados para reponerlos con las ayudas económicas que están siendo canalizadas desde las distintas empresas y negocios”, expresó la ejecutiva.
Wellington Aquino fue uno de los afectados. Su negocio es el restaurante Blade, que el lunes 14, a las 3:20 de la tarde, vio cómo los más de 35 comensales huían para salvar sus vidas. “Estimamos pérdidas por encima de los RD$250,000, ya que hicimos una evaluación tentativa y vimos que el plafón se cayó y el área de cocina fue afectada por los escombros de la explosión”, sostuvo. El emprendedor indicó que cada plato de comida tiene un costo mínimo de RD$150.
Franklin Puello, dueño dela empresa Autoparts, afirmó que aún no ha podido cuantificar los daños. “Me está afectando mis finanzas, no estamos laborando desde hace una semana y aún tenemos que evaluar las pérdidas materiales”, sostuvo.Pero su homóloga, Arelys Valdez consideró que la Distribuidora del Sur fue afectada por la explosión de los cristales de las ventanas. “Mi carro valía RD$2 millones, fue afectado levemente, pero está en el taller esperando que el seguro resuelva”, comentó.
“La zona está cerrada totalmente. Estamos pensando en demoler los edificios destruidos y los planes del Ayuntamiento para crear el parqueo en el antiguo mercado municipal están paralizados hasta nuevo aviso”, afirmó Lara.
Panorama

Los consultados para este reportaje indicaron que vieron una nube blanca de polvo que se convirtió en humo. Sus oídos escuchaban los gritos de los transeúntes, las piernas sentían las vibraciones de las ondas y los artículos y productos que ofrecían al público caían de las vitrinas.
“No sabíamos qué hacer en ese momento. Unos pensábamos que era un temblor de tierra, otros que se estaba acabando el mundo y también que se había desplomado algún edificio”, expuso Puello.
De acuerdo con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSP), fueron atendidas 154 personas luego de la tragedia. Mientras, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) ha removido 800 toneladas de escombros y materiales sólidos y contabilizado 18 vehículos afectados hasta la publicación de esta entrega periodística.
La representante de la Junta de Vecinos, Marisol Nina, aseguró que los negocios afectados en las calles paralelas de la denominada “Zona Cero” fueron afectados por robos de los delincuentes. No obstante, aclaró que la asociación sin fines de lucro es infuncional.
“Cuando nos inscribimos en el Ayuntamiento, la población nunca la apoyó. Ahora todo el mundo quiere que respondamos, pero no podemos hacer nada más que esperar que las autoridades indiquen el siguiente paso”, expresó.

De hecho, el emprendedor Saury Franco afirmó que los desaprensivos saquearon su estudio fotográfico durante los minutos posteriores del trágico suceso. “En el centro del pueblo hay distintos barrios cerca. Lamentablemente, hay personas desaprensivas que, en vez de ayudar, piensan en robar y hacer las cosas mal hechas”, dijo. El fotógrafo acotó que los negocios ubicados en la calle Francisco J. Peynado permanecieron casi dos horas abiertos sin supervisión, ya que “pensamos en preservar nuestras vidas”. Sin embargo, destacó que su negocio está cerrado por orden de las autoridades.
La Oficina Nacional de Estadística (ONE) contabiliza 18,830 empleos formales distribuidos en 61 empresas en el municipio de San Gregorio de Nigua, San Cristóbal. Los consultados por elDinero afirmaron que fue “una tragedia bastante fuerte para San Cristóbal por las personas fallecidas”.
Si bien la explosión afectó a estos emprendedores, las vibraciones y ondas del suceso afectaron levemente al colmado Ariel. “A mí solo cuento las pérdidas de mercancía tirada en el suelo, pero estamos cerrados porque nos encontramos dentro de la zona de peligro”, dijo su propietario Ariel.
Responsabilidad social
El evento que paralizó las operaciones comerciales y productivas en San Cristóbal puso a las entidades de intermediación financiera y empresas a extender su brazo de responsabilidad social empresarial.
La Asociación de Bancos Múltiples de República Dominicana (ABA) aseguró que la banca tradicional apoyará a las personas y empresas afectadas, apoyándose medidas en favor de flexibilizar los compromisos financieros de los clientes de la zona siniestrada. Tanto el Banco BHD como el Popular destinaron RD$30 millones para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y la asistencia de los afectados.

Además, la Cámara de Diputados destinará RD$2 millones para ayudar a los afectados por la tragedia ocurrida en San Cristóbal. Otros, como la Fundación Sur Futuro recaudó RD$20.2 millones durante la celebración del maratón “SOS San Cristóbal”, con el objetivo de proporcionar apoyo material a los afectados y trabajar en las necesidades de labores de rescate. En conjunto, hasta el lunes 21 de agosto de este año, las donaciones ascienden a RD$82.2 millones, lo que impactará significativamente a la comunidad.
La gobernadora de la provincia, Pura Casilla, aseguró que a los familiares de las víctimas de la explosión se les entregará RD$50,000 en un inicio y RD$20,000 cada mes hasta diciembre de este año. “Desde la entidad nuestro rol es ser el gestor y gestionar los recursos que están llegando para que sean distribuidos”, acotó Lara.
Investigación en curso
La empresa Vidal Plast ha sido señalada como posible responsable de la explosión que afectó los comercios de la calle Padre Ayala por la Procuraduría General de la República Dominicana.
Pero, a través de un comunicado, la empresa indicó que “no usa combustibles ni productos para reciclar plásticos que pudieran provocar la explosión en San Cristóbal”.
Asimismo, aseguró que el reciclaje se realiza con un molino triturador movido por un motor eléctrico, “alimentado por un generador diesel. No se utiliza ningún combustible de alto riesgo, elemento o producto volátil que produzca explosión”.
De hecho, en el comunicado destacaron que “somos una empresa familiar que, con apego a las leyes, desde 2003 se dedica a la compra y venta de materiales plásticos que reciclamos convirtiéndolos en materia prima”.
Durante la visita de elDinero a la denominada Zona Cero, en la calle Padre Ayala, se evidenció que la mayoría de los locales frente a Casa Toledo (dirección derecha) estaban desocupados y en proceso de desalojo, debido a la iniciativa del Ayuntamiento de San Cristóbal de construir un estacionamiento público en el antiguo mercado ubicado en la provincia de la región Sur.












