Las tormentas afectan las infraestructuras, impactan los bolsillos de la población más vulnerable y causan efectos en la salud en forma de lesiones, traumas o ahogamientos. De hecho, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que los daños a las viviendas generan la pérdida de servicios como agua potable y luz eléctrica y el desplazamiento de la población a albergues.
San Zenón, David, George, Irma, Fiona fueron algunos de los ciclones y tormentas que causaron pérdidas humanas, afectaron la producción agrícola y causaron daños en la infraestructura del país. Algunas zonas de República Dominicana son propensas a inundaciones debido a la deforestación de las montañas, la siembra de productos agrícolas en zonas inadecuadas y el saqueo de los ríos. Así lo informó el especialista en gestión de desastres naturales del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), Martín Meléndez.
“Nosotros hemos tenido en la cuenca alta y principales montañas una deforestación inadecuada en los últimos años debido a la producción de alimentos como aguacate y tayota, acción que provoca que las inundaciones sean más fuertes y causen elevados daños”, explicó.
Según Meléndez, las autoridades dominicanas “deben tomar cartas en el asunto” y prohibir la extracción de materiales de los principales ríos y prohibir la siembra y cosecha de alimentos en las montañas y fomentar un plan de reforestación de los bosques.
Protección
“Los albergues son necesarios e importantes, inclusive, los envejecientes, los niños y madres o embarazadas deben estar en un refugio… No pueden esperar que la tormenta Franklin esté más cerca, porque ellos se catalogan como persona vulnerable”, consideró el especialista.
El 70.1% de los 2,605 albergues son centros educativos (1,828), 24.2% iglesias (633) y el 1.9% son centros de reuniones o clubes (51). Todos los albergues, según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), tienen capacidad para recibir 585,474 personas. Esto significa el 5.4% de los 10,760,028 habitantes en República Dominicana.

Además, Meléndez afirmó que los refugios son entidades e infraestructuras que hacen frente a una emergencia sin interponer en peligro a los dominicanos que habitan en zonas vulnerables. De acuerdo con el boletín de estadísticas ambientales, “Eventos naturales, una mirada georreferenciada”, entre 2017 y 2022, 25,787 viviendas fueron anegadas, 5,075 hogares parcialmente destruidos y 914 casas destruidas por tormentas y ciclones.
El informe publicado por la ONE indicó que a causa de los eventos atmosféricos 617 comunidades quedaron incomunicadas y 47 puentes se declararon afectados. Además, 79,182 personas fueron desplazadas y 35,438 dominicanos fueron recibidos en centros de rescate.
A nivel global, los desastres naturales causan pérdidas económicas de US$300,000 millones, pero el Banco Mundial (BM) indica que si se contabiliza el impacto en el bienestar de las personas podría ascender a US$520,000 millones.













