Como suele ser, cada cuatrienio no solo trae una elección presidencial en nuestro país, también, en noviembre del año en cuestión, se realiza un proceso eleccionario en el gran aliado a nuestro norte: los Estados Unidos de América. Si bien es cierto que las elecciones siempre conllevan sus elementos de incertidumbre e intriga política, las del 2024 en esa nación son especialmente complicadas por diversos elementos y factores.
En primer lugar, el presidente Biden, quien es presuntamente el candidato del partido demócrata, y Donald Trump, quien encabeza, por un amplio margen, las encuestas para ser el candidato republicano, tienen 81 años y 77 años de edad, respectivamente. Esto los situaría, por mucho, como los hombres de mayor edad, al asumir la presidencia de EE UU, planteando inquietudes sobre su salud y una potencial transición durante el cuatrienio presidencial.
El segundo tema es que se tendría, potencialmente, a un candidato presidencial por el partido opositor (Republicano), quien es precisamente un pasado presidente de ese país. Esta situación solo se ha dado en tres ocasiones y todas han ocurrido hace más de 100 años, lo que coloca esta candidatura como algo histórico y sin precedentes modernos. De darse este escenario, sería altamente inusual que los dos mismos candidatos se enfrenten en dos elecciones consecutivas, algo que puede generar inestabilidad.
Quizás el elemento más complicado son los desafíos legales que actualmente enfrenta Trump. El pasado presidente ha sido acusado, tanto a nivel estatal como en el ámbito federal, de diversos crímenes, algunos asociados con el atentado del 6 de enero de 2021 contra el Capitolio de los EE UU, mientras que otros son de otra naturaleza.
La respuesta de Trump ha sido alegar que se trata de persecución política, y descalificar a los procuradores que han accionado en su contra y son quienes han iniciado estos procesos judiciales. Sin embargo, independientemente de la certeza de estas acciones legales, no es menos cierto que se perfila, justo en medio de la campaña electoral, desde mediados del 2024 hasta las elecciones en noviembre, que se estarán ventilando juicios sobre estos temas.
El mismo tema de la definición de la candidatura presidencial republicana también es difícil de perfilar, pues faltan apenas seis semanas para el inicio de las primarias republicanas, y el panorama luce descompuesto. El pasado presidente Trump no se ha presentado a ningún debate de los precandidatos, pero encabeza las encuestas de ese partido. Queda por verse la forma en que se definirá la candidatura de ese partido ante tantos elementos de inseguridad que se presentan en el panorama.
Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y aliado geopolítico. La incertidumbre que genera el proceso eleccionario en ese país puede tener consecuencias reales para el crecimiento económico de la región y de República Dominicana. Nos tocará mantenernos atentos al desarrollo del certamen electoral en ese país, a sabiendas de que es un desafío en el cual solo podemos ser espectadores hasta tanto el pueblo norteamericano tome la decisión electoral que mejor entiendan.





