Jenniffer Arias Ramírez es un ejemplo de que conectar con el propósito es clave para impactar positivamente en la vida de los demás. Es la creadora de Laboratorio de Mentores y cuenta con más de 10 años de experiencia en la producción de eventos.
Estudió Relaciones Públicas, aunque durante un período trabajó en ventas. En un momento de su vida, sintió la necesidad de conectar con otro sector que le permitiera vivir su propósito, y en este proceso encontró su camino en el mundo de los eventos.
“Trabajé para una agencia de relaciones públicas, donde perfeccioné mis habilidades”, precisa, explicando que luego pasó a trabajar en una empresa importante de producción de eventos corporativos. Allí, tuvo la oportunidad de organizar actividades para hasta 5,000 personas y de viajar a distintos países. Desde joven, trabajó con grandes marcas.
Su arduo trabajo dio frutos, y al relanzar Recrea Inflables, pensaron en ella para liderar esta división de Recrea. “Hicimos un gran aniversario porque cuando me contrataron querían relanzar la marca”. Esta experiencia le permitió conocer el funcionamiento de la industria de los eventos, desde la creación de un presupuesto hasta el montaje final.
Uno de sus grandes aprendizajes fue comprender la importancia de las experiencias. “El cliente no solo asiste a un evento”, explica, destacando que existen múltiples opciones para generar un impacto positivo en cada usuario. “Encontré una profesión que me encantaba y donde podía desarrollar mis talentos”.
En un momento en el que los centros comerciales necesitaban captar la atención del público, Jenniffer recibió una nueva oportunidad en Acrópolis Center, donde asumió el cargo de coordinadora de eventos. “Estaba en un buen momento de mi carrera”, recuerda. Decidió darle una oportunidad e ir a la entrevista.
Aunque confesó que no conocía las instalaciones, su carisma y dinamismo le permitieron quedarse con el cargo. Ser de Villa Consuelo nunca fue un impedimento para crecer, ya que siempre tuvo claro que la educación es clave para destacarse. “Me he preparado”.
Además de estar formada en Relaciones Públicas, cuenta con una maestría en Comunicación Digital, así como formación en organización y producción de eventos.
“Te dieron una oportunidad que, seguro, hay gente añorando, y tú te vas a echar para atrás por miedo”, le dijo una gran amiga cuando fue seleccionada. Al confirmar, dudó de su potencial para asumir el cargo. “La Jenniffer que yo conozco puede hacer lo que ella quiera”, fue la frase que le dio el “empujón” que necesitaba. Su paso por Acrópolis, de más de cuatro años, estuvo lleno de innovación, creatividad y buenos resultados.
“Empecé a crecer, y en el camino mucha gente me empezó a apoyar, son las alianzas y relaciones que yo he cultivado en todos estos años”. Destaca que no es coincidencia que tantas marcas la apoyen o que tantas personas se sumen, ya que son frutos de ese camino y “saben que soy una persona de palabra, que hace las cosas con excelencia, que cuida relaciones y ética”.
Con el tiempo, se convirtió en la gerente de Eventos de Acrópolis Center. Junto al equipo de la plaza, logró diseñar experiencias memorables, como ser la primera en tener un desfile de moda, conferencias, entre otros.

Cambios
“Tengo que estar retándome, creando cosas maravillosas y grandes”, precisa, afirmando que lo hace “porque vinimos a ser extraordinarios”. Entrar en un proceso de confrontación sobre su crecimiento profesional la llevó a pensar en cuál sería su siguiente paso. Tras organizar una Feria Europea, conoció a su esposo, quien fue expositor de Italia. Luego de una amistad, nació el amor. Jenniffer es madre de cuatro. Aunque la mayor parte de su desarrollo profesional lo logró siendo madre soltera, específicamente de su primer hijo.
Junto a su esposo procreó tres niñas. “Cuando tuve la segunda niña, le dije ‘quiero tener más tiempo con mis hijas'”. En ese momento, ya tenían el restaurante Tropicana Gourmet, en Acrópolis Center.
“Mi esposo, cuando lo conocí, vendía prendas italianas a joyerías”, precisa, pero en ese negocio mermó y tuvieron que cambiar de rumbo. Una oportunidad llegó a sus puertas y abrieron el restaurante, cuyo primer contrato de trabajo fue para suministrar la comida de las modelos del RD Fashion Week.
Al ver el rápido crecimiento del restaurante, entendió que debía apoyar su crecimiento y seguir trabajando en su pasión, lo que la llevó a dejar su puesto de eventos. “Ahora paso a ser inquilina de la plaza”, fueron las palabras que, después de expresar su gratitud, mencionó al presentar su renuncia.
Se lanzó a perseguir sus sueños y abrió su empresa de producción de eventos, con la que rápidamente se posicionó en el mercado, llegando a organizar actividades para más de 2,000 personas.
“La primera fiesta corporativa que hice fue en JetSet para 700 colaboradores, era la empresa donde trabajaba mi hermana y el vicepresidente me dice ‘necesito que se ahorre presupuesto, que no se malgaste tanto dinero y que sea muy bien hecha'”. Logró el cometido a tal punto que son sus clientes actualmente.
“Estaba en la cúspide de mi mejor momento y haciendo lo que amaba, mientras apoyaba a mi esposo, porque también le daba clientes”, señala. En 2018, también fue la coordinadora del After Party de Premios Soberano y organizó la conferencia “Empoderarlas no es suficiente”, con la doctora Nancy Álvarez.
Tras un año de éxito, quedó embarazada de su cuarta hija. “En ese momento, no lo entendía; lo hice después de trabajar mi sanación”, afirma, al recordar que se había autosaboteado, ya que venía de un patrón familiar donde no era normal “ser una mujer exitosa, tener un matrimonio exitoso y tener una familia bella”.
Aunque seguía trabajando y organizando eventos corporativos, estaba en su zona de confort. Pero la pandemia del covid-19, además de retarla profesionalmente, ya que su industria fue una de las más afectadas, supuso un momento de quiebre en su vida.
“Cuando me vi en esa situación de que todos mis clientes cancelaban sus eventos, porque imagínate no se podía, de la noche a la mañana me vi sin producir dinero, ese cambio me sacudió. Me dio duro. Me veo como la Jennifer solamente mamá y yo no me veo solamente mamá”, indica.
Para Jenniffer, este proceso la llevó a cuestionarse sobre cuál era su propósito y qué quería hacer. “En esa búsqueda, le pedí a Dios que me mostrara el camino”, afirma. Comenzó a trabajar en su ser para conectar con su propósito y lograr diseñar su nuevo plan de vida. Mientras cursaba un programa de liderazgo, conectó con Laboratorio de Mentores; solo escribió lo primero que le llegó a la mente.
Ya se han celebrado dos ediciones de Laboratorio de Mentores, una enfocada en coaches y la más reciente que reunió a mentores de las aceleradoras de emprendimiento más grandes del mundo.
“Laboratorio de Mentores es un gran proyecto que me llena de mucho orgullo, de mucha satisfacción, porque nosotros estamos cambiando vidas y llevando a la gente a vivir de sus pasiones”, afirma, destacando que siempre busca conectar con el “poder de vivir en abundancia y generar prosperidad con los dones que Dios nos ha dado”.
Una de sus metas con este proyecto es que los participantes “entiendan que tienen que conectar con su verdadero propósito y con la fuente creadora para que puedan llevar su vida a otro nivel”.
Embudo de ventas
De acuerdo con Jennifer, “el mejor embudo de ventas es un evento, porque el embudo de ventas es el viaje que hace el cliente hasta que en el momento que conoce tu marca y entiende que tú eres la persona ideal que le puede ayudar hasta que te compras”.
Explica que cuando alguien adquiere la boleta para una actividad, ya ha identificado un punto de interés en tu servicio o producto. “Para mí es más fácil venderle a ese lead que está caliente”. Los eventos son una poderosa herramienta de marketing que permite aportar valor para el desarrollo de una marca personal. “Un evento te puede ayudar a fidelizar esa comunidad”.
Además, “te puede ayudar a vender más, porque a través de un evento, puedes crear un nuevo producto o servicio que puedas lanzar ese día, aumentando el pico de facturación que has tenido durante el año”. “La fórmula perfecta, si es que existen, porque yo soy un laboratorio, es creer en ti y en tu proyecto”, afirma, resaltando que “si crees en ti, óyeme, te puede pasar lo que sea y tú no vas a declinar, vas a seguir”.













