No hace mucho me encontraba en una amena conversación con una persona cercana. Hablábamos de por qué muchas buenas obras del Estado se caen o no avanzan, proyectos que pueden ser innovadores y que aportarían a la eficiencia y la reducción de la burocracia.
Yo no soy experta en gestión pública ni en desarrollo de procesos, pero soy ciudadana. Y como tal y como muchos dominicanos, me veo afectada en el desarrollo de mis actividades por “requisitos” que más que cumplir con parámetros para obtener un servicio, lo retrasan y generan malestar y frustración.
Veamos algunos casos. La cédula de identidad y electoral dominicana tiene detrás un código de barras, cuando se actualizó al nuevo diseño se dijo que esto buscaría una mayor integración de datos. ¿Qué pasó? Eso sí, me alegra bastante los nuevos cambios anunciados para nuestro documento de identidad. ¡Muy bien!
Andamos en la billetera con la cédula, la licencia de conducir, el carnet del seguro y como si fuera poco, un pasaporte. Pero está bien, dejemos el pasaporte coexistir (recordemos que hace rato existen los digitales y que vamos en camino), como un documento aparte. Pero por qué no usamos esa base de información desde la cédula y generamos un único plástico que al ser escaneado (casi donde sea) suministre la información pertinente.
Estoy de acuerdo, por ejemplo, con que la Junta Central Electoral (JCE) administre los datos biométricos de los ciudadanos, ahora bien, esa data puede y debe bien ser compartida en forma automática y sincronizada con los organismos de Justicia, Inteligencia, Policía Nacional y Migración, por razones obvias. De modo que se evite duplicidad, desactualización y que la información de cualquier persona fluya de forma rápida.
Las demás empresas que usan datos biométricos, que la solicitan bajo los acuerdos pertinentes a la JCE y se actualicen de vez en vez. Si estas tienen informaciones de mayor actualidad, que sean compartidas con los órganos estatales, porque sabemos bien, el caso de cambios de número de teléfono y dirección, que es actualizado con frecuencia en el sistema financiero y las telefónicas.
Si el sistema financiero del país y otros han podido acoplarse perfectamente entre ellos y darse apoyo en temas diversos, ¿qué le impide lo mismo al Estado? ¿Falta capacidad o herramientas?: ¡pida ayuda! Todos para uno y uno para todos. Es todo por hoy.













