El peso dominicano es una moneda que ha mostrado un nivel de estabilidad y fortaleza que se traduce en una variable que todos desean: confianza. Y hay que decirlo: la certidumbre que genera es lo que le ha valido al país como una zapata para crecer, recibir inversiones, mejorar su calificación de riesgo, recuperarse rápidamente de los efectos de la pandemia y, en cierto modo, convertirse en la séptima economía de América Latina.
En este proceso de fortaleza que muestra el peso dominicano es preciso reconocer la labor proactiva y asertiva de las autoridades monetarias, ya que han sabido tomar las decisiones correctas en el momento correcto.
Asegurar que el peso dominicano sea aceptado por inversionistas en bonos, lo cual ha sucedido en diversas ocasiones, es un indicativo de esa confianza tan necesaria para generar certidumbre en el tiempo.
Las decisiones de política monetaria, que tienen un efecto en los precios, han sido las adecuadas para garantizar el peso tenga un valor acorde a su potencial real de compra. Esto, por supuesto, ha sido sobre la base de sacrificar variables tan importantes como el crecimiento económico.
¿Cuán confiable considera usted que es el peso dominicano como moneda?
- Confiable (42%)
- Muy confiable (24%)
- Poco confiable (20%)
- Nada confiable (13%)
Sin embargo, y esto es de orden traerlo a la discusión, los efectos de la pandemia del covid-19 fueron inevitables. El peso perdió casi un 10% de su valor durante 2020, el peor período por el cierre de la economía, ganando algo del espacio perdido en 2021, aunque con graves consecuencias por la inflación.
En 2022 el peso volvió a ganar espacio frente al dólar, pero en 2023 retornó a su nivel anterior. Aunque esta cierta volatilidad pudiera generar inquietud en el mercado, la confianza de los agentes económicos se mantiene intacta, ya que en el horizonte a largo plazo sólo se ve una cosa: estabilidad.
La estabilidad, sin embargo, no debe interpretarse como una condición de estancamiento de la cotización del dólar. No, no se trata de mantener congelada la cotización de la moneda estadounidense, sino de que responda a la realidad del mercado. En cierto modo el Estado prevé una depreciación contemplada de la moneda todos los años.
Sólo hay que fijarse en las proyecciones de tasa de cambio establecidas en el Presupuesto General de Estado para confirmarlo.
Lo importante, a final de cuentas, es que la moneda dominicana sea un instrumento que genere competitividad para los exportadores y certidumbre en el mercado local.





