Vine a pasar la Semana Santa a Lorca, Murcia, en la madre tierra España, como dicen, donde residen mi hija, su esposo y mi querida nieta Maia. Mi gran sorpresa es el parecido de esta tierra árida a la zona sur de nuestra isla para producir alimentos. Esta región vive de la producción hortofrutícola: 46% hortaliza, 25% cítricos, con los mejores limones de exportación; 16% de frutos dulces, y un 7% viñedos. Exporta el 50% de su producción de 1,500 millones de euros en hortalizas y frutos.
El 50% (566,623 hectáreas) está destinada a tierra de cultivo, el 67% en secano y el 33% con regadío, generalmente por goteo. Está considerada de las tierras más fértiles de España. Azua es buena tierra, entiendo que solo falta trabajo consciente y con talento, lo que debe promover el Estado.
La importancia de escribir sobre esto es aprender cómo se están haciendo las cosas con mejores resultados y evitar los errores en nuestras acciones de frente a los retos que el cambio climático nos va imponiendo. El gran problema que enfrentamos las naciones es la reducción del agua que pone en riesgo la soberanía alimentaria, que debería asegurar un abastecimiento asequible de productos básicos a toda la población.
La falta de lluvia y el cambio del clima con temperaturas más altas, está obligando a los productores a modificar los métodos y los productos, moviendo incluso los del sur un poco al norte como nos explicaba una productora de vid, para lograr la misma producción con la calidad requerida en la producción de vino.
Lo importante de este escenario es que se están ocupando de la situación y le buscarán una salida, debiendo ocuparse aparte de la producción de los terrenos, en la modificación de las costumbres alimenticia para coordinarla con la salud y en la sostenibilidad de la producción.
Esto es lo que deberíamos estar haciendo, ocupándonos de hacer los cambios necesarios para enfrentar los problemas de sostenibilidad alimenticia de nuestro país, asumiendo el gran problema y la crisis que nos está pegando la situación haitiana.
El expresidente Danilo Medina tenía una gran preocupación sobre este dilema y fue por ello por lo que se diseñó su programa de visitas sorpresas, para atender las necesidades de las regiones y ayudaba a su crecimiento familiar, a lo que este gobierno ha descuidado sin dar el valor requerido como lo hace con el turismo.
Necesitamos producir alimentos a bajo costos y de buena calidad para nuestra población y parte de la haitiana, y estamos a tiempo de hacerlo. Debemos aprender de la experiencia de otras regiones que, como nosotros, nos veremos afectados por el calentamiento global, la reducción de agua y los fenómenos atmosféricos.
Para eso también debemos crear los mecanismos de seguridad y coberturas para incentivar a los inversionistas y bancos a financiar la producción agrícola, como son: las coberturas del seguro directo por riesgos nombrados o por una cobertura paramétrica, como están haciendo ya la mayoría de los países que tienen amenaza constante de estos riesgos.












