El Gobierno dominicano está ejecutando diversas obras de pavimentación en distintas zonas del país. Ahora que no existe la Oficina Supervisora, porque realmente no estaba supervisando nada, la labor recae en ingenieros designados, en algunos casos jóvenes sin tanta experiencia que dependen de otro que sí la tiene, pero que no supervisa a quien supervisa.
La calidad de las obras es fundamental para garantizar dos cosas: durabilidad, para que los contribuyentes disfruten de lo que ha sido su esfuerzo, y lo otro es evitar estafas al Estado.
Hasta esta redacción han llegado fotos y videos de asfaltado de calles que no bien terminan cuando ya presentan grietas en diversas áreas y hundimientos que ponen de manifiesto la mala calidad del trabajo y la débil labor de supervisión. Las comunidades se emocionan, pero también se preocupan al ver esto.











