[dropcap]L[/dropcap]a legitimidad del Poder Judicial es un eje central para el desarrollo de la sociedad y mejorar el clima de negocios en el país. A estos fines, recientemente se han pronunciado varios magistrados y actores de la sociedad civil reclamando que le sea asignado un presupuesto digno -requerido por ley- a este poder del Estado y, asimismo, que los jueces designados en las Altas Cortes reúnan las cualidades idóneas para ocupar esos cargos.
Sin embargo, para que estos justificados reclamos surtan su efecto, es necesario que el Poder Judicial también contribuya con su legitimización mediante muestras fidedignas de su compromiso de cumplir su papel en nuestra sociedad. No obstante, existen recientes ejemplos de situaciones en las que la justicia no ha actuado de una manera consistente con la expectativa de la sociedad.
El primer ejemplo es la reciente decisión, por un voto de tres contra dos, de la Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) de archivar la acusación de corrupción administrativa contra un alto funcionario del pasado gobierno.
El segundo ejemplo es nuevamente un caso presentado ante la SCJ, en el cual la Sala Penal, otra vez, por una votación de tres contra dos, ordenó el archivo de la acusación de corrupción administrativa contra un funcionario que todavía permanece en la función pública.
En ambos casos, las pruebas depositadas por el Ministerio Público en contra de los funcionarios acusados parecían contundentes para justificar una condena.
Por igual, las expectativas del público en general ante la amplia cobertura mediática de las pruebas depositadas apuntaban a que, por lo menos, se justificaba la apertura de juicio contra los funcionarios. Sin embargo, la Suprema Corte ni siquiera permitió que se ventilara un juicio de fondo contra estos funcionarios, sino que permitió el archivo definitivo de los casos.
Otros ejemplos que todavía están en curso son el proceso contra dos magistrados del Poder Judicial acusados de corrupción y el expediente de los aviones Tucano. En el primer caso, el Poder Judicial ha actuado correctamente, pues ha procedido a someter a los jueces. Queda pendiente observar la evolución de este caso, así como también el de la compra de las aeronaves, para evaluar el desempeño de la justicia.
Hemos mencionado varios casos de corrupción administrativa, pero no es menos importante la mora judicial como otro elemento de preocupación. A pesar de que se han realizado esfuerzos por mejorar este punto, la mora judicial todavía se mantiene en un nivel demasiado elevado.
En fin, también le corresponde al Poder Judicial poner su parte para generar confianza para que la ciudadanía la respalde en sus legítimos reclamos de mayor presupuesto e independencia.











