El huracán Beryl ha dejado un balance positivo por República Dominicana, sin dejar de reconocer que afectó, principalmente, el sistema eléctrico con la salida por lo menos 1,229 megavatios. La agricultura, con toda seguridad, salió beneficiada.
El otro punto positivo llegó de parte de las autoridades, las cuales fueron más proactivas que en ocasiones anteriores. Desde la Presidencia de la República hasta los organismos de seguridad, todos en coordinación, lucieron mejor preparados ante los posibles efectos de un fenómeno natural de esta categoría.
Fue satisfactorio ver las labores de coordinación de los organismos de socorro, el traslado de equipos hasta las zonas vulnerables, las visitas preventivas a ciudadanos para alertarlos sobre los peligros del huracán y el flujo de información constante sobre la trayectoria e intensidad de Beryl.
El lado negativo, además de los daños causados al sistema eléctrico, lo pusieron dominicanos irresponsables que arriesgaron sus vidas desafiando las olas violentas del mar. Fue triste ver como la sinrazón se apoderó de algunos ciudadanos que tomaron como un chiste el peligro que representa el mar cuando hay un huracán.
Un punto a destacar, a favor de las autoridades, es que pudieron limpiar imbornales y podar árboles, con el propósito de minimizar los efectos de posibles inundaciones y los vientos, ya que son dos de las principales amenazas para la población. El cierre oportuno de algunos trabajos de avenidas y carreteras, con la presencia de agendas de tránsito, es otro punto a favor que es destacable.
En todo caso, y es lo que se espera para otras experiencias, el proceder de las autoridades, además de la prudencia de los empresarios, fueron elementos importantes que ayudaron ante los posibles efectos de Beryl.
Resta esperar que, tal y como informó el Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), que preside Celso Marranzini, pueda ofrecer buenas nuevas en torno a la rápida recuperación de la normalidad del sistema energético.
Para la próxima, porque estamos en la ruta de los huracanes, hay que esperar que haya madurez de parte de la población. No hay necesidad de arriesgarse ni poner en riesgo a nuestros socorristas por salvar vidas de quienes no quieren la suya.
Como dijo el Presidente, la prioridad, en situaciones como estas, es la preservar las vidas. Lo material se paga.





