Una herramienta importante, y que no tenemos conciencia ni buena impresión sobre ella es la del seguro. Es un producto transversal del sistema financiero y de la seguridad social. Sirve de garantía a las inversiones y el empleo, la salud y al ahorro para nuestra pensión. O sea, la prevención a través de los seguros nos garantiza continuidad de nuestras inversiones, de lo que nos especializamos escribir en esta columna cada semana.
Como hemos escrito en otros artículos, los riesgos cada vez son mas severos y frecuentes, y nadie está exento de no sufrirlo, por lo que nos queda, además de la prevención sobre los mismos y su mitigación, diseñar programas de seguros que podemos sostener, sobre todo con el incremento en las primas que la alta siniestralidad presiona cada vez más, y lo que en realidad hace más urgente, la educación e instrucción sobre los aspectos financieros.
Un ciudadano con buena instrucción financiera tiene plena conciencia del ahorro. Y en los países que se han hecho estudios sobre el tema, saben que las buenas decisiones en esta área, les da mayor estabilidad a los hogares, ahora bien, en cuanto a los seguros, no siempre usted tiene los suficiente para hacer reservas para reconstruir perdidas mayores en sus bienes o una enfermedad grave, por lo que debemos recurrir a los seguros.
Cierto que no todos los sectores están en condiciones de poder sostener buenas coberturas con sus limitados ingresos, como son los agricultores, chiriperos, buhoneros, motoconchista etc. para lo que el Estado debe diseñar soluciones junto con los mercados que pueden contribuir ofreciendo soluciones viables y entendible por los afectados que deben contribuir a su financiamiento.
A los programas que me refiero, no es a los demagógicos de las inundaciones de noviembre del 2022, que afectó a algunos automovilistas, por coyuntura política que no pudieron seguir otorgándoseles en las inundaciones del 2023 del mismo mes, ni se auxiliaron los pequeños negocios que sufrieron perdidas. Es a programas generales y permanentes. Deben ser programas reales y generales con soluciones concretas y sostenibles.
En conclusión, se requiere una formación e información a la ciudadanía sobre los aspectos financieros para garantizarles un futuro más estable y provisorio a los dominicanos, de tal manera que la ignorancia no lo mantenga al borde del abismo por no poder o no saber como enfrentar sus necesidades financieras ni la usura que se nutre de dicha situación.











