Los mercados de capitales reflejan indicadores de riesgo que muestran de forma implícita una calificación de grado de inversión en la deuda dominicana. Esto es lo que consideran Elisa Vilorio de Painter y Julio Andújar Scheker, ambos asesores de la gobernación del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
Su opinión está plasmada en una publicación en el espacio Página Abierta, un foro utilizado por técnicos de la institución emisora para analizar contextos macroeconómicos. El grado de inversión, ya de manera explícita, según los asesores del BCRD, podría ser confirmado por las calificadoras luego de la implementación de las reformas anunciadas, tales como la fiscal integral, la ley de recapitalización, la transformación del sector eléctrico y otros proyectos para la modernización del Estado.
Los técnicos del Banco Central identifican al menos diez variables en las cuales República Dominicana, incluso, supera a países con clasificación de grado de inversión, como Panamá, México y Colombia.
Destacan, entre las razones para que República Dominicana “disfrute de un grado de inversión implícito”, la adopción de una estrategia de política monetaria basada en metas de inflación en 2012, logrando que la economía crezca en promedio 5.0% con estabilidad relativa de precios en torno al 4.0% planteado anualmente.
Combinaciones
Otra variable, según los expertos, es la combinación de fuertes fundamentos macroeconómicos con innegable estabilidad social y política, lo cual se ha reflejado en un incrementado la confianza de los inversionistas permitiendo una disminución gradual y sostenida del riesgo país. Igualmente, identifican un aumento de la inversión extranjera directa relacionada con esta última explicación.
En este contexto, Vilorio de Painter y Andújar Scheker consideran que mientras esto ocurre, distintos segmentos de la sociedad han percibido como una posibilidad real una transición de la deuda soberana dominicana a una calificación de grado de inversión.
“La importancia del grado de inversión para un país radica en que le permite acceder a financiamiento internacional más barato y en mejores condiciones, facilitando el manejo de las finanzas públicas y mejorando la sostenibilidad de la deuda”, explican en la publicación Página Abierta del Banco Central.
Destacan que es un hecho conocido que la percepción de riesgo que tienen las calificadoras sobre la deuda soberana dominicana ha mejorado en las últimas revisiones. En ese sentido, señalan, a finales de 2022 Standard and Poor’s (S&P) otorgó una calificación BB con perspectiva estable a la deuda soberana del país, apenas dos tramos por debajo del pretendido grado de inversión.
Indican que esta decisión, que posicionó la deuda dominicana en el nivel de riesgo más bajo de su historia, marcó la primera revisión de S&P en los últimos siete años.
Subrayan que un año después, Moody’s revisó la perspectiva de la deuda dominicana de estable a positiva, argumentando importantes avances en el manejo de la economía y en indicadores clave como las reservas, la inflación y las expectativas de crecimiento.
Vilorio de Painter y Andújar Scheker cuestiona qué ha hecho bien el país y que tareas faltarían por hacer para lograr grado de inversión y por qué los inversionistas internacionales parecen percibir la deuda dominicana como menos riesgosa que las calificadoras.
Refieren que el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su última evaluación de la economía dominicana, consideró que una reforma fiscal integral que incremente los ingresos tributarios, que establezca limites sobre la deuda pública a largo plazo y aborde las ineficiencias del sector eléctrico, ayudaría al país a alcanzar grado de inversión.
Siguiendo con la línea del FMI, indican que JP Morgan, además de la reforma fiscal y la reducción de pérdidas eléctricas, entiende que una reforma que fortalezca la institucionalidad y la gobernanza contribuiría al logro del grado de inversión.
Reservas internacionales
Los técnicos del Banco Central consideran que en este camino para alcanzar grado de inversión también resulta clave la evolución de las reservas internacionales, el dinamismo de la inversión extranjera y la mayor diversificación de las exportaciones dominicanas.
Estos elementos proveen a la economía de mayores recursos en moneda extranjera, lo que reduce la vulnerabilidad del país ante choques externos y contribuye a la estabilidad relativa del tipo de cambio.
Señalan que las reservas internacionales brutas (RIB) presentan una tendencia creciente luego de la crisis financiera doméstica de 2003-2004. En efecto, como proporción del PIB, las reservas aumentaron de 1.3% en 2003 a casi 13.0% al cierre de 2023.













