El derecho a cesantía (remuneración que recibe un trabajador cuando es desvinculado por su empleador) es defendido a “capa y espada” por los sindicatos en las discusiones para la reforma del Código de Trabajo.
En tanto que, los patronos o empresarios empleadores, abogan por una modificación de ese derecho, a los fines de establecer plazos topes de acumulación o cualquier otra limitación, pero para los empleados nuevos, no así sobre los derechos adquiridos de los empleados activos al momento del cambio. El punto es que los empleados ven la cesantía como una ventaja, mientras los empleadores la ven como un elemento de elevados costos.
Parece que de lado y lado hay mucho de mito. Esto así, porque no siempre la cesantía es ventajosa para los empleados. A veces se convierte en una retranca. Además, para los empleadores, tampoco es cierto que implique tan alto costo, pues no se cancela a los empleados masivamente, sino, a veces.










