El turismo en República Dominicana ha surgido como uno de los principales motores de su economía, impulsando sectores clave y generando miles de empleos en todo el país. Según datos del Banco Central de República Dominicana, este sector representa alrededor del 7% del producto interno bruto (PIB) nacional y genera cerca de 200,000 empleos directos e indirectos.
La viceministra Técnica del Ministerio de Turismo, Jacqueline Mora Báez, subrayó el impacto del sector en el país como motor de desarrollo económico y social. Durante su participación en el Foro Económico elDinero, destacó cómo las políticas públicas, la inversión privada y la seguridad han sido clave para que el sector contribuya a una redistribución del ingreso en las comunidades locales.
En el panel titulado “¿Cómo el turismo mejora la distribución del ingreso y la calidad de vida de las comunidades?” la servidora pública explicó que el turismo en el país no solo genera empleo directo en hoteles y restaurantes, sino que su impacto abarca múltiples sectores como transporte, agricultura y servicios. Según detalló, esta dinámica ha sido crucial para incorporar a la población de menores ingresos en la cadena de valor del turismo, especialmente en regiones rurales donde la oferta laboral suele ser limitada.
“El turismo no es un sector, es una demanda que impacta a otros sectores. Desde el momento en que un turista toma un transporte, utiliza servicios o consume productos locales, se activa una cadena de beneficios económicos que repercute en las comunidades,” afirmó.
El modelo de todo incluido, predominante en el país, ha jugado un papel importante en este proceso, al generar una alta demanda de bienes y servicios que involucran a sectores como el agropecuario y el industrial. Mora destacó que los hoteles necesitan insumos como alimentos, bebidas y energía, lo que ha permitido que comunidades agrícolas e industriales vean incrementados sus ingresos.
Sin embargo, señaló que en los últimos años se ha producido una transición hacia un turismo más diversificado, en el que los visitantes exploran más allá de las instalaciones hoteleras, impulsando microemprendimientos en las áreas circundantes. Este cambio ha sido posible, en parte, gracias a las inversiones realizadas por el Ministerio de Turismo y el sector privado en infraestructura y capacitación, permitiendo a las comunidades locales integrarse activamente en la economía turística.
“El desarrollo de microemprendimientos en las playas y en las zonas cercanas a los hoteles ha transformado las dinámicas económicas locales. Además, el acceso a microcréditos y la educación financiera han generado un impacto positivo significativo en estas comunidades”, agregó.
No obstante, Mora advirtió sobre los desafíos que enfrenta el sector, particularmente en términos de sostenibilidad. Entre los principales problemas mencionó el consumo intensivo de recursos como el agua, la falta de planificación inicial en los polos turísticos y la elevada huella de carbono derivada de la dependencia de la aviación.
Estos factores, según Mora, afectan tanto al medio ambiente como a las comunidades locales, que ven disminuidos sus recursos esenciales. “El desarrollo no planificado de los polos turísticos ha llevado a una demanda desmedida de recursos, especialmente agua, lo que ha generado tensiones en las comunidades vecinas. Es imperativo que adoptemos una planificación más sostenible para garantizar el equilibrio entre el crecimiento turístico y la preservación ambiental”, sostuvo.
En este sentido, Mora resaltó la importancia de fomentar un turismo comunitario sostenible que permita expandir los beneficios económicos del sector hacia el interior del país.
De acuerdo con un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el sector es responsable de un importante uso de recursos y servicios públicos, lo que invita a que se adopten medidas para preservar sus diferentes activos naturales. Señala que un extranjero consume tres veces más agua que un dominicano. Indica, además que el país está en los últimos lugares del mundo en preservación de servicios ecosistémicos.
Para Mora, las políticas públicas son esenciales para consolidar la relación entre el turismo y las comunidades. Aunque reconoció avances, como los proyectos de infraestructura liderados por el Ministerio de Turismo, señaló que aún se pueden dar pasos para fortalecer la vinculación entre ambos.
“El desarrollo turístico debe ir acompañado de políticas claras que no solo beneficien a las grandes inversiones, sino que también impulsen a los pequeños negocios y emprendedores locales. La banca y el sistema financiero tienen un papel crucial en este sentido, ofreciendo productos que respalden la inclusión de estas comunidades,” señaló.
Entre los ejemplos destacados por Mora se encuentran los programas de crédito dirigidos a pequeños comerciantes en áreas turísticas, los cuales incluyen formación en educación financiera. Según la viceministra, estas iniciativas han demostrado ser herramientas efectivas para transformar las condiciones de vida de las personas beneficiadas.
Con un 42% de visitantes que regresan al país, el turismo dominicano enfrenta el reto de mantener altos estándares de calidad mientras diversifica su oferta para atraer nuevos segmentos de mercado. Mora destacó que la sostenibilidad y la innovación serán factores clave para el futuro del sector, especialmente en un contexto donde los turistas buscan experiencias más auténticas y conectadas con las comunidades locales.
“El desafío está en lograr que el turismo sea una fuerza transformadora no solo en las zonas costeras, sino en todo el territorio nacional. Esto requiere no solo inversión, sino también capacitación y un compromiso con la sostenibilidad,”sostuvo. El turismo, según Mora, tiene el potencial de seguir siendo un pilar de desarrollo para el país, siempre que se aborden los desafíos ambientales, se fortalezcan las políticas públicas y se fomente una mayor integración de las comunidades en la cadena de valor del sector.
Desarrollo
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recomienda fortalecer el turismo sostenible en el país mediante un plan que preserve el capital natural y mejore el ordenamiento territorial, los permisos de construcción y los controles ambientales.
Además, la entidad internacional sugiere aumentar las inversiones en infraestructura resiliente y adoptar prácticas de energía renovable y gestión de residuos en el sector.
También impulsa la diversificación del turismo mediante la inversión privada en nuevos destinos y mercados para reducir la dependencia de los mercados tradicionales.













