La propuesta de reforma laboral que cursa en el Congreso Nacional contiene, en gran medida, importantes avances y conquistas tanto para el sector trabajador como para los actores productivos de la Nación. Debemos aplaudir el esfuerzo, que ya ha durado varios años, por lograr consensos sobre varios elementos de importancia. Sin embargo, cuestionamos la idoneidad de insistir en la aprobación de este proyecto sin incluir modificaciones necesarias al régimen de cesantía laboral.
Tal como hemos comentado previamente, la propuesta trae importantes avances en materia de fijar los horarios de los empleados, el teletrabajo y un sin número de otras importantes mejoras en las condiciones laborales en la República Dominicana. Pero uno de los aspectos de mayor relevancia en el mercado laboral es el tema de la cesantía, el cual fue abordado durante el diálogo tripartito, pero nunca se logró un consenso al respecto, y por ende, someter una reforma “integral” que carece de corregir los serios vicios que afectan a esta figura, es un sinsentido.
Para muchos, la cesantía se ha convertido en una especie de “ahorro” para los trabajadores, que cuentan con ese monto como una remuneración complementaria. Pero no es razonable concluir que sea realmente un ahorro, sino es más bien un derecho contingente que algunos trabajadores reciben únicamente en algunas circunstancias en que concluye la relación laboral.
Otro elemento relevante a ponderar es que la cesantía es un pasivo de las empresas que crece con el tiempo, y que representa una importante traba para los negocios. El pago de la cesantía cuando se produce la desvinculación del trabajador debe ser asumido en su totalidad por la empresa y liquidado en un solo pago, lo que coloca a los entes productivos en una situación de alto compromiso financiero y de afectación del flujo de caja.
Es menester señalar que el sector empresarial no se ha propuesto la eliminación de la cesantía, ni de variar el esquema de cesantía para los empleados que gozan del mismo actualmente. Al contrario, lo que se han planteado han sido una serie de propuestas de cambios al sistema de cara al futuro, sin afectar los derechos adquiridos. Estas propuestas tienen la finalidad de crear las condiciones para la creación de nuevos puestos de trabajo y aumento de salarios en los existentes, como por ejemplo, la propuesta de convertir la cesantía en un seguro de desempleo.
Lamentablemente, sectores adversos a realizar una modernización de este anticuado esquema han colocado el tema en la palestra como si la intención fuera de afectar a quienes ya tienen derechos pecuniarios debidamente reconocidos, lo que no es el caso. Al contrario, lo que no ven es que al defender tan siniestro sistema, actúan contra los intereses de los jóvenes que desean insertarse en el mercado laboral y que buscan mejores salarios, pues la cesantía crea incentivos perversos contra la contratación y el aumento de sueldos.
Todavía estamos a tiempo para discutir, en el Congreso Nacional, una racional y sensata propuesta para mejorar el esquema de cesantía. La reforma no debe realizarse sin una discusión y consenso sobre la mejor forma de modificar esta parte, algo que será beneficioso para todos los dominicanos.











