Graciella Piantini Abreu llegó hace alrededor de cinco años a Bruselas, capital de Bélgica, a estudiar Negocios. Confiesa que al principio fue un poco difícil adaptarse al nuevo entorno. Había dejado atrás su país, República Dominicana; su familia y amigos. Su determinación, sin embargo, le dio las energías necesarias para entender que estaba en el camino correcto.
Sus estudios fueron cubiertos en su totalidad por su familia. No aplicó, como lo hacen miles de dominicanos, al programa de becas que sustenta el gobierno a través del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MECyT). Sus años de estudiante fueron fructíferos en el sentido amplio de la palabra. Se adaptó con cierta rapidez al entorno, hizo amigos, muchos de ellos compatriotas que llegaron con el mismo objetivo: hacerse de una carrera universitaria para luego regresar al país a ejercerla.
Una vez terminó sus estudios de grado, pero con deseos de seguir formándose, ingresó como pasante en la embajada dominicana en Bruselas, al tiempo que cursa un máster en asesoría.
Al tratar de describir su experiencia en Bélgica, viniendo de un país caribeño como República Dominicana, afirma que una de las principales características es que esta nación europea es muy internacional y abierta a las culturas. Ese contexto, quizá, le ayudó a interactuar más rápidamente con la nueva realidad.
Cuando se le pregunta qué le hace falta de República Dominicana, la joven Piantini Abreu no titubea en responder que extraña su familia, el clima, la gente y la energía de los dominicanos. Con claridad meridiana, afirma estar agradecida de las oportunidades que le ha dado la vida.
Agenda ocupada
Su trajinar, que se desarrolla entre la universidad, tareas y la pasantía, la mantiene ocupada prácticamente todo el tiempo. Y no es que no tenga tiempo para disfrutar como cualquier joven, pero ella prefiere ser productiva la mayor parte del día. Está decidida a lograr que su familia y país se sientan orgullosos de ella, pues sabe que, al ser extranjera, en un país tan lejos y distinto, tiene los ojos de muchos puestos en ella.
“Aquí hay gente de todas partes del mundo. Se aprende demasiado de diversas culturas y diferentes idiomas. La vida aquí es muy activa y agradable para los jóvenes”, explica.
En su afán de ser productiva, quizá sin necesitarlo, Graciella entró al Belgian Chocolate Workshop (Taller de Chocolate Belga) en busca de nuevas experiencias, además de sacarle provecho al tiempo libre los fines de semana. En realidad, cuenta, buscaba un trabajo como estudiante con horario flexible donde pudiera trabajar los fines de semana. Con el paso del tiempo, y van casi dos años, se convirtió en maestra y ofrece los talleres en diferentes horarios cada sábado.
Satisfacción
Para Piantini Abreu, una de las mejores experiencias de ofrecer los talleres es que tiene la oportunidad de unir las culturas belga y dominicana, lo cual la hace sentir muy orgullosa. “Me llena mucho porque tengo las dos culturas juntas”, cuenta.
Sobre la interacción con diversas culturas, explica que también le ha servido en su vida personal para ser mejor ser humano, valorar las oportunidades y conocer qué piensan los turistas del chocolate. Entre sus satisfacciones también está haber compartido con personas de todas partes del mundo, de quienes también recibe un aprendizaje.
Sus clases de cómo preparar chocolate los fines de semanas las ofrece en sesiones que les resultan entretenidas. Se siente útil al ver cómo las personas salen satisfechas de conocer todo el proceso de elaboración. Ella les muestra hasta los granos del cacao.
“Esto es súper divertido. Estas actividades son para turistas. Es una clase de cómo hacer chocolate. Se hacen muchas actividades culturales. Esto es lo que hago en mi tiempo libre, es decir, cuando no estoy trabajando o estudiando”, explica Piantini Abreu a elDinero.
Esta entrevista con Piantini Abreu, fuera de agenda, fue realizada gracias a una invitación de la Unión Europa, delegación de República Dominicana, para conocer las instalaciones de la institución en Bruselas.
Acerca de Bélgica
Bélgica es un país de Europa Occidental conocido por sus ciudades medievales, su arquitectura renacentista y las sedes de la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La comunidad dominicana en Bélgica es parte de la diáspora que se extiende por el mundo. El más reciente Informe del Registro Sociodemográfico de los Dominicanos Residentes en el Exterior establece que en esta nación europea residen alrededor de 3,400 compatriotas de Graciella Piantini Abreu.
En Europa, la diáspora dominicana es de aproximadamente 270,069 personas, siendo España el de mayor concentración con aproximadamente 200,000.






