El acceso al agua y la modernización de los sistemas de riego son factores fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria en República Dominicana, según expresó Osmar Benítez, presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD).
Durante su ponencia “Estrategias de Políticas Públicas para Garantizar la Seguridad y Soberanía Alimentaria en la República Dominicana”, en la Feria Agropecuaria Nacional, Benítez destacó que la agricultura utiliza el 70% del agua disponible en el planeta y que el riego eficiente puede triplicar la productividad de los cultivos.
“En los últimos 50 años, la República Dominicana ha experimentado sequías estacionales en promedio cada cinco años, lo que impacta directamente en la producción agropecuaria. Para enfrentar esta realidad, debemos fortalecer la inversión en infraestructura de riego”, afirmó.
El país cuenta con más de 1,600 ríos, 17 cuencas hidrográficas y 7,000 afluentes, pero solo retiene el 10% del agua de lluvia en sus embalses, lo que significa que más de 20,000 millones de metros cúbicos de agua se pierden anualmente en el mar. “Tenemos que construir más presas y mejorar la eficiencia del riego para aprovechar mejor nuestros recursos hídricos”, subrayó.
En la actualidad, el país tiene 39 presas, de las cuales 33 fueron construidas durante gobiernos de Joaquín Balaguer. Benítez reveló que un estudio realizado por la JAD identificó 89 posibles sitios para la construcción de nuevas presas, lo que permitiría almacenar mayores volúmenes de agua y garantizar el suministro para la agricultura.
Además de la infraestructura, el líder agroempresarial resaltó la importancia de implementar sistemas de riego presurizado para reducir el desperdicio de agua. Sin embargo, reconoció que el alto costo de estos equipos, que ronda los RD$7,000 por tarea, lo que dificulta su adopción entre los pequeños agricultores. “Es necesario establecer mecanismos de financiamiento y subsidios para facilitar el acceso a estas tecnologías”, indicó.
Benítez también abogó por una política pública enfocada en la conservación del suelo y la reforestación de las zonas altas y medias del país, con el fin de preservar las fuentes de agua. “Sembrar árboles en las montañas es clave para garantizar que el agua llegue a las zonas bajas y podamos seguir produciendo alimentos”, explicó.
Por otro lado, destacó la necesidad de aplicar la Ley de Ordenamiento Territorial aprobada en 2022, para evitar que tierras agrícolas sean utilizadas para la construcción de proyectos urbanos o turísticos. “El país tiene 48,442 kilómetros cuadrados, de los cuales el 38.95% tiene vocación agrícola y pecuaria. Debemos proteger estos espacios para garantizar nuestra producción de alimentos”, advirtió.
El presidente de la JAD propuso la creación de un fondo de inversión para la seguridad alimentaria, financiado a través de la emisión de bonos soberanos. “La construcción de 20 nuevas presas costaría unos US$10,000 millones, pero no se trata de hacerlo en un año, sino de desarrollar un plan a 50 años para fortalecer nuestra capacidad de producción y abastecimiento”, dijo.












