“En el momento en que te comprometes de verdad, el universo entero conspira para ayudarte”.- Johann Wolfgang von Goethe
Un examen riguroso del marco jurídico revisado en estas entregas revela que el verdadero problema no reside en promulgar más leyes, sino en articular eficazmente instituciones que, hoy por hoy, funcionan como compartimentos estancos -a menudo inertes o, en el mejor de los casos, claramente deficientes- impidiendo una respuesta oportuna y coordinada.
Resulta imprescindible orquestar una sinfonía técnica y administrativa en la que cada entidad cumpla cabalmente su mandato y comparta con los organismos relacionados información en tiempo real, garantizando así una gestión coherente y transparente.
Aunque pueda considerarse la creación de nuevas normativas o la presentación de una ley general para regular las infraestructuras y asegurar su integridad estructural, cualquier iniciativa de esa magnitud debe sustentarse primero en el acervo legal vigente.
Es necesario revisar y valorar cuidadosamente las leyes y decretos actuales, integrándolos como pilar fundamental de la eventual legislación futura, en lugar de relegarlos al olvido.
En este contexto, lo prioritario es hacer valer las normas ya existentes y asegurar la retroalimentación efectiva entre las instituciones competentes. Para ello, debemos fortalecer los recursos humanos y financieros, constituyendo un cuerpo de inspectores e ingenieros de alta calificación técnica y profesional, al mismo tiempo que se asignan presupuestos adecuados en las partidas correspondientes. Solo así podremos garantizar inspecciones periódicas, mantenimiento preventivo y el uso de materiales certificados de primera calidad.
En relación con la certificación de materiales, es esencial que cada insumo cuente con la garantía del fabricante y una verificación independiente de segunda parte.
Debe corresponder al Instituto Dominicano para la Calidad (Indocal) liderar este proceso, apoyándose en laboratorios acreditados a nivel nacional y, en su caso, recurriendo a laboratorios especializados en el extranjero para ensayos complementarios. De esta forma, se asegura la trazabilidad y la confiabilidad del hormigón, la mampostería, el acero estructural, el aluminio y los materiales compuestos, así como de los plásticos reforzados, paneles sándwich, vidrios laminados o templados, PVC y poliolefinas, entre los más relevantes.
Las leyes adquieren verdadera relevancia cuando se traducen en inspecciones competentes, sanciones ejemplares y una rendición de cuentas transparente. Sin un sistema de control operativo y eficaz, las normas corren el riesgo de convertirse en meros ornamentos de una democracia disfuncional, dejando a la población expuesta a situaciones de peligrosos riesgos.
El trágico derrumbe del Jet Set puso al descubierto, con inusitada crudeza, años de dejadez e incumplimiento. Tal como señaló el rector Julio Sánchez Maríñez, la cultura del relajo disfrazado de viveza; el país donde se improvisa primero y se lamenta después; no solo se trata de un concreto que se quiebra, sino de un corazón social agrietado por el abandono prolongado.
Si no reforzamos las instituciones ni exigimos el cumplimiento real de las normas, corremos el peligro de que estas tragedias se repitan una y otra vez. No se trata de presentar apresuradamente un nuevo proyecto de ley para aparentar compromiso, sino de aplicar con rigor las reglas que han permanecido inactivas durante más de cuarenta años, a la espera de una voluntad política comprometida con el bienestar general.
El próximo techo bajo el que celebremos un logro académico, social o comunitario no puede convertirse en una trampa mortal. Lograr que cada regla se haga efectiva y que los organismos actúen en perfecta coordinación técnica es un deber compartido entre ingenieros, autoridades, empresarios y ciudadanos. Es lo que en realidad representa el camino para construir un entorno seguro y confiable.










