Aunque las energías renovables son una alternativa más limpia y necesaria para el futuro, David Peña, líder de desarrollo de negocios de energía y renovables para América Latina de Marsh, advirtió que su intermitencia representa un reto para la estabilidad de los sistemas eléctricos. “Uno no controla que haya sol todo el tiempo, que haya viento todo el tiempo”, señaló.
Peña explicó que los picos de generación que provocan estas fuentes pueden desestabilizar la red si no están acompañadas por tecnologías que permitan controlarlas. “Uno como usuario necesita que cuando prenda su aire acondicionado o su luz, funcione. Si uno satura el sistema con renovables y no tiene estabilidad, puede tener problemas”, dijo.
Citando como ejemplo el apagón ocurrido en España, explicó que una de las causas que se investigan es la sobrecarga de una línea de transmisión. “Las renovables siguieron generando energía, pero no había una estabilidad… No es como apagar un botón. Si tienes una planta térmica o hidroeléctrica puedes detenerla, pero en renovables es más complicado”, detalló.
Además de la dificultad para detener su producción, Peña agregó que las renovables no siempre producen energía cuando más se necesita. “Yo quiero que me genere energía cuando no hay sol, cuando no hay viento. No puedo depender de que sea un día soleado para tener los niveles de energía que se requieren”, indicó.
También destacó el impacto que puede tener la inestabilidad eléctrica en la economía y la vida diaria. “A nadie le gusta quedarse sin luz. Eso puede traer perjuicios financieros importantes”, afirmó, al tiempo que señaló que la tendencia mundial es a un mayor consumo energético por el uso de aplicaciones, inteligencia artificial y servicios digitales.
Peña insistió en la necesidad de tener una matriz diversificada. “Siempre promover la energía renovable está perfecto, pero hay que tener un mix. El mundo está caminando hacia el gas para darle estabilidad a la matriz energética”, expresó.
Al responder sobre cuál debe ser ese equilibrio entre renovables y otras fuentes, explicó que no hay una proporción exacta aplicable a todos los países. “Varía mucho. Un país como el Caribe, que es más soleado, puede tener más propensión a proyectos solares que eólicos, pero lo que se necesita es estabilidad”, comentó.













