El enfrentamiento bélico entre Israel e Irán está más cerca de lo que cualquiera pudiera pensar. Geográficamente están a miles de kilómetros de nuestra tierra, pero económicamente hablando está al doblar de la esquina.
Lejos de las razones y la lógica del conflicto, lo cierto es que hoy día ningún hecho es aislado del resto del mundo cuando se trata de acontecimientos que afectan la paz y la certidumbre de los mercados.
El mundo occidental, y posiblemente algunos vecinos de Israel, han admitido y reconocido el derecho israelí a defender su existencia como Estado. Nadie, en su sano juicio, permitiría que un vecino suyo que amenaza con eliminarte logre las armas para hacerlo.
Este contexto es el que mantiene caliente la zona y, constantemente, amenazas sobre la certidumbre que necesita la economía para funcionar en un entorno de normalidad.











