Con la reciente designación de Magín Díaz como ministro de Hacienda, hay quienes consideran que se abre una oportunidad para que el Gobierno retome el tema de una necesaria reforma fiscal “integral”, pero que se base en el consenso, o al menos, en las consultas necesarias para lograr una propuesta más equilibrada y adaptada a la realidad económica del país que la última que se propuso.
La propuesta de reforma fiscal que el presidente Luis Abinader tuvo que retirar, no tenía como crítica su existencia en sí, sino, más bien, dos tres aspectos fáciles de corregir: primero, el titular de Hacienda anterior, Jochi Vicente, la hizo solo, sin socializarla ni siquiera con sus compañeros de gabinete; segundo, no se hicieron las consultas adecuadas con los sectores económicos involucrados, a fin de obtener algo más consensuado o al menos aceptable, y tercero, por las dos razones anteriores, la propuesta de reforma fiscal anterior estaba mal hecha. Ahora, podría ser.






