Las fugas de cerebro o de fuerza laboral juvenil se producen por la falta de oportunidades de trabajo. Este planteamiento pertenece a Franceso Carella, quien es especialista regional en migración laboral y empleo juvenil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Durante la Vigésima Reunión Regional Americana, que se celebró en Bávaro, provincia La Altagracia, Carella destacó que, para contener la inmigración laboral desde América Latina y el Caribe, es fundamental brindar a las jóvenes oportunidades mediante políticas macroeconómicas que promuevan la creación de empleos de calidad, con lo cual se aseguraría que la migración no sea una obligación, sino una opción.
Oportunidades
Indicó que la migración laboral tiende a llenar brechas de competencias en sectores donde faltan trabajadores locales, y puede ser una solución estructural, pero no la única.
Asimismo, resaltó la necesidad de brindar oportunidades de formación profesional, de capacitación en habilidades técnicas y transversales (habilidades blandas).
“Es muy importante no reducir la cuestión a fuga de cerebros o fuga de personas con títulos universitarios, porque vemos que los mercados de trabajo de la región están demandando de muchos trabajadores que no necesariamente tienen títulos universitarios, sino títulos técnicos”, expresó.
Necesidades
Según el vocero de la OIT, es necesario que el Ministerio de Trabajo, organizaciones de empleadores y trabajadores identifiquen las necesidades del mercado para que coordinen con el sector educativo y preparan a los jóvenes para las “oportunidades de hoy y del futuro”.
Carella señaló que, aunque históricamente la migración se dirigió a Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) y Europa, en los últimos 15 años se ha observado una tendencia creciente de jóvenes y profesionales a emigrar a otros países dentro de la misma región (migración intrarregional).
Al ser cuestionado sobre un plan migratorio en República Dominicana, dijo que es una decisión de las autoridades, sin embargo, explicó que los trabajadores con un estatus migratorio regular pueden acceder a empleos formales, lo que les permite pagar impuestos y contribuir a la economía del país de acogida. Además, esto le da a las autoridades más control sobre quién se encuentra en el país.













