El presidente de EE.UU., Barack Obama, indicó este viernes que, pese a que Rusia se infiltró en las comunicaciones del Partido Demócrata para afectar el resultado de las elecciones de noviembre, no manipuló las máquinas de votación y es válido el recuento final, que dio el triunfo al republicano Donald Trump.
“Puedo asegurar al pueblo estadounidense que no hubo manipulación de los sistemas de votación que temíamos. Los votos se contaron de manera apropiada y las máquinas de votación no fueron afectadas”, señaló Obama en su última rueda de prensa del año.
El mandatario sí afirmó que aportarán pruebas en su debido momento que demuestren que el Gobierno ruso está detrás de los ciberataques a las comunicaciones del Partido Demócrata y publicarán un informe con las conclusiones antes de que Obama abandone la Casa Blanca el próximo 20 de enero.
Obama dijo estar seguro, “con base en los datos de inteligencia” a los que ha tenido acceso, de que Rusia estuvo detrás de los ataques cibernéticos contra los demócratas para influir en el resultado electoral, bajo las órdenes del presidente ruso, Vladímir Putin.
Según conclusiones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Buró Federal de Investigación (FBI), con la filtración de comunicaciones internas del Partido Demócrata y la campaña de su candidata presidencial, Hillary Clinton, Rusia quería aumentar las posibilidades que el republicano Donald Trump se hiciera con la Presidencia, como acabó pasando en los comicios de noviembre.
Obama dijo que aportarán pruebas de la responsabilidad rusa de las filtraciones cuando se aseguren de que pueden utilizar evidencias que no expongan sus recursos de inteligencia en Rusia, ya que “hay cosas que no queremos que sepan que sabemos”.
El presidente saliente estadounidense apuntó que las infiltraciones informáticas fueron orquestadas al “más alto nivel en el Gobierno ruso”, aunque evitó responsabilizar directamente al presidente ruso, Vládimir Putin.
No obstante, recordó que “pocas cosas pasan en Rusia sin la aprobación de Vladímir Putin. Esta es una operación muy jerárquica. No hay mucho debate democrático”.
Obama subrayó que Rusia puede debilitar la democracia estadounidense si los ciudadanos dan la espalda a los “valores” de su país y se mostró sorprendido de que votantes y líderes republicanos hayan alabado en esta campaña a un político como Putin.
“Ronald Reagan (presidente republicano entre 1981 y 1989) se estaría revolviendo en su tumba”, reflexionó Obama, en referencia al abanderado republicano del libre comercio y el menor rol del Gobierno central.
Por otra parte, Obama dijo que el “statu quo” entre China y Taiwán, sustentado en el principio de “una sola China” que ha cuestionado su sucesor en la Casa Blanca, Donald Trump, ha contribuido a mantener la “paz”.
Obama aconsejó también a Trump sobre la importancia de que haya una buena relación bilateral entre EEUU y China, dado “lo mucho que hay en juego”.
Ese principio de “una sola China”, por el que el único Gobierno chino al que reconoce Washington es el de Pekín, lo que le aleja de las aspiraciones independentistas de Taiwán, “está en el corazón” de la concepción de nación que tienen los chinos.
Si Trump piensa cambiar esa política, que ha sido la base de las relaciones bilaterales entre EEUU y China desde 1972, habrá consecuencias, según advirtió Obama.
Sobre el hecho de que Trump aceptara una llamada telefónica de la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, a comienzos de mes, en lo que fue el primer contacto de alto nivel entre ambas partes en casi 40 años, Obama argumentó que toda la política exterior de EEUU “debería estar sujeta a una mirada fresca”.
Recientemente, Trump, presidente electo de EEUU, puso en duda que sea necesario seguir con la política de “una sola China”.
“No sé por qué tenemos que estar ligados por una política de ‘una sola China’ a no ser que lleguemos a un acuerdo con China que tenga que ver con otras cosas, incluido el comercio”, dijo Trump en una entrevista con la cadena de televisión Fox News.







