En República Dominicana se ofrece desde hace años la posibilidad de créditos educativos para la educación, no solo en la matrícula escolar, sino, además en la universitaria. De hecho, varias entidades financieras tienen convenios con centros educativos para esos fines.
Sin embargo, asumir el compromiso de un crédito educativo, especialmente para la carrera universitaria, tiene sus pros y sus contras. De hecho, para mí, son más las desventajas que las ventajas. Pero ese es otro tema.
Entre las cosas buenas está el hecho de que se puede cursar una carrera universitaria con la tranquilidad de que el costo de la matrícula estará cubierto, y que el compromiso de pago puede ser posterior, incluso, después de terminar la carrera, en algunos casos.
Otra ventaja es que, si mantienes los pagos al día, tendrás un buen historial crediticio.
Pero ojo. No se pueden perder de vista algunos elementos, como el hecho de que, si tomarás una carrera con un crédito educativo, debes hacer todo lo posible por terminar esos estudios, no dejar materias en el camino y completar el pensum en el tiempo establecido, pues, cualquier atraso implicará mayor compromiso de pago.
Los créditos educativos, generalmente implican tasas de interés muy elevadas, por encima del promedio del sector financiero regular, además de que se aplican sobre todo el capital, aun cuando la universidad recibe el pago en partes y no un solo monto por la carrera completa.
Otro asunto es que se trata de un financiamiento de mediano y largo plazo, que deberás pagarlo sí o sí. Independientemente de que termines o no la carrera.
Lo ideal es leer bien, completo, con cuidado y con detenimiento “cada letra” del contrato. Y, aun así, puede que de todas formas, termines quejándote por el costo y la duración de ese crédito, aun años después de haber terminado la carrera.
Pero, siendo así ¿qué es lo más recomendable? Particularmente puedo hacer referencia a mi experiencia personal. Cuando mis hijos estaban jóvenes, decidí ahorrar con la intención de acumular un dinero que pudiera tener varios propósitos. El propósito final de mus ahorros es mi plan de retiro personal, pero como eso es de largo plazo, el ahorro se puede usar para otras cosas, mientras tanto.
Entonces, el ahorro que tenía acumulado, lo coloqué en un certificado bancario y con los intereses que me generaba yo pagaba la matrícula universitaria de mi hijo mayor. Así, aunque el dinero se devalúa en el tiempo, mantenía el capital intacto, mientras los intereses pagaban la universidad.
Otra opción puede ser la de calcular cuál es el monto completo de una carrera universitaria. Esto es, inscripción y matrícula cuatrimestral del pensum completo, derecho de tesis o monográfico y graduación. Calculado ese monto, puedes tomar un préstamo directamente al banco con una tasa de interés manejable, y negociar con la universidad para pagarle por adelantado, a cambio de un buen descuento. Ese descuento puede compensar en parte los intereses que pagarás del préstamo.
Eso también puede aplicar para el colegio. Tomar un préstamo a un año para pagar la matrícula educativa, pagar por adelantado a la escuela para que te hagan un descuento que puede compensar parte de los intereses a pagar por el financiamiento.
También es bueno considerar otra opción donde se debe involucrar al estudiante. Resulta que la mayoría de las universidades tienen áreas de cultura y deportes (coro, programa forestal, teatro, ayuda comunitaria, integración social diversa, entre otros). Cuando los estudiantes se integran a esos programas, las universidades les conceden media beca estudiantil.
Entonces, no está de más motivar a su hijo a que se integre a uno de esos programas para que esto le implique una media beca. Ojo, debe ser buen estudiante y estar comprometido a dedicar horas extracurriculares a esas labores.
En última instancia están las posibilidades. No siempre se estudia donde se quiere, sino, donde se puede. La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), sigue siendo buena opción, con la ventaja de que sigue siendo gratis y abierta para todos los niveles sociales y con requisitos mínimos de entrada. También hay otras universidades privadas, pero de estrato social medio o bajo, con costos mucho menos elevados que aquellas de clase alta.









