Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) continúan desempeñando un papel estratégico en la inclusión financiera y la equidad económica del país. A marzo de este año, este segmento representa el 45.6% del crédito comercial privado y el 78.6% de la cantidad de préstamos al sector, con un saldo adeudado de RD$534,988 millones, lo que supone un crecimiento interanual del 8.4%.
Sin embargo, pese a su relevancia en el sistema financiero nacional, debido a su aporte en la generación de alrededor de 3.05 millones de empleos, equivalente al 61.6% del empleo total, solo el 11% de las entidades de intermediación financiera (EIF) ofrece productos o servicios diseñados específicamente para mipymes lideradas por mujeres, según un reciente informe de la Superintendencia de Bancos (SB).
Entre las principales barreras identificadas por las EIF para que este grupo acceda a productos financieros se encuentran la falta de historial crediticio (41%), las garantías insuficientes (41%) y la falta de información o de capacitación sobre el negocio (39%).
En tanto, el 12% de las empresas lideradas por mujeres encuestadas afirma haber enfrentado dificultades para acceder a servicios financieros. Entre las principales razones destacan los requisitos de documentación muy estrictos (54%) y las barreras tecnológicas o digitales (15%), lo que puede verse influido por la limitada educación financiera y alfabetización digital.
Agrega que el 36% de las empresarias señala el acceso limitado a garantías, como propiedades o activos a su nombre, como la principal traba. Asimismo, un 34% mencionó los estereotipos de género como un obstáculo, al percibir que ser mujer dificulta la obtención de crédito o la credibilidad ante las entidades financieras.
Por otro lado, el 5% de las mipymes indicó haber solicitado un crédito que fue rechazado, señalando la falta de historial crediticio (36%) y los ingresos insuficientes (27%) como las causas predominantes. Otras razones, aunque menos frecuentes, incluyen altas tasas de interés, falta de garantías y requisitos no cumplidos.
“El 34% de las dueñas de empresas percibe que el hecho de ser mujer representa una barrera adicional para el acceso al crédito”, expresa el informe. No obstante, hay que enfatizar que, durante el último año, el 66% no había solicitado ningún tipo de crédito. Esto, explica la SB, coincide con hallazgos previos que indican que muchas mujeres empresarias muestran mayor aversión al endeudamiento, optando por financiar sus negocios con recursos propios o mediante canales informales.
“Esta preferencia puede estar relacionada tanto con una percepción más cautelosa del riesgo financiero como con la falta de confianza o experiencia previa con las entidades financieras”, precisa el informe.
Alfabetización digital
Pese a los avances y al esfuerzo del sistema financiero, el informe de la SB indica que persiste una brecha en la alfabetización digital y financiera, especialmente entre las microempresas, lo que restringe el uso pleno de canales digitales y de servicios más sofisticados.
Pese a ello, destaca que la adopción de herramientas como las transferencias electrónicas demuestra un cambio positivo hacia la digitalización, ya que el 61% utiliza las transferencias para sus pagos; el 30%, efectivo, y solo el 9%, cheques.
La baja participación en programas de capacitación y alianzas estratégicas refleja la necesidad de fortalecer la articulación entre las EIF, los organismos públicos y las redes empresariales femeninas.
Estrategias para romper estas barreras de acceso
Las empresarias encuestadas consideran necesario aumentar las líneas de financiamiento y ajustar los montos a las necesidades de la empresa. Esto, aseguran, permite que la compañía pueda invertir en inventario, equipos y crecimiento, sin comprometer sus ingresos.
Indicaron que, para que las pymes tengan un mejor acceso a los servicios financieros, se deben ofrecer tasas competitivas y diferenciadas, a fin de mejorar la rentabilidad y reducir el riesgo de sobreendeudamiento.
Insisten en que se deben simplificar los formularios y que los requisitos y la documentación se adapten al tamaño de la empresa; es decir, menos papeleo y requisitos más flexibles.
“Es necesario reducir los tiempos de evaluación y desembolso del préstamo. Para ello, son primordiales los plazos claros y las notificaciones sobre el estado de la solicitud”, precisan, al sugerir mayor educación financiera a través de los medios disponibles.













