Israel se ha consolidado como uno de los líderes en el ámbito mundial en innovación. De hecho, se ha posicionado como la potencia número uno en ciberseguridad y se le reconoce como uno de los países exportadores de la tecnología de desalinización.
Para Laura Levin, quien es especialista en educación, con experiencia en la integración de tecnologías emergentes al aprendizaje, las claves del éxito de esta nación, ubicada en Oriente Medio, han sido su cultura de aprendizaje, su adaptabilidad tecnológica y los altos niveles educación como base, que consiste en preparar al talento humano incentivando una conducta proactiva hacia la innovación y la búsqueda de soluciones tecnológicas.
“Es una sociedad que no tiene miedo a probar cosas, a equivocarse y a corregir rápido, tampoco tiene temor a innovar, a adaptarse a nuevas tecnologías emergentes que van apareciendo”, indicó al tiempo de agregar que la tasa de éxito de las “startups” en ese país tiene un efecto positivo en la economía, ya que eso se traduce en ingresos.
Levin, quien es parte de un programa de cooperación entre el Gobierno de Israel y República Dominicana para la formación docente, dijo que ese modelo se puede implementar aquí creando un ecosistema de innovación, al tiempo que se fomente la educación, lo cual, a su juicio, permitirá a las personas participar de la economía.
De hecho, el 60% de los israelíes tiene un título universitario, mientras que el 40% tiene un posgrado, constituyéndose en el país con más títulos universitarios per cápita del mundo.
Inteligencia artificial
La especialista ve en la inteligencia artificial una herramienta que permite eficientizar tareas, actividades y procesos, sin embargo, no así cuando es aplicada a la educación o al conocimiento.
“Para que el aprendizaje sea realmente profundo, uno tiene que trabajar duro. La inteligencia artificial hace que los resultados sean perfectos, que estén pulidos y bien definidos, pero es el resultado de la inteligencia artificial, no de los alumnos”, sostiene.
Levin considera que los estudiantes deben plantearse si están invirtiendo tiempo en profundizar sus conocimientos o si le están dejando su proceso de aprendizaje a la tecnología. Asimismo, entiende que la inteligencia artificial debe contribuir a la expansión del aprendizaje, “no a reducir al ser humano”.
Al respecto, destaca que es fundamental que los docentes sepan cómo usar la tecnología y cómo dirigir a sus alumnos a utilizarla de una manera responsable, colocándola como una aliada en el proceso formativo, capaz de provocar el desarrollo del pensamiento crítico.
Pese a los avances, ella reconoce que el uso de la tecnología plantea brechas para el acceso. De hecho, destaca la importancia de que se garantice el acceso en todos los niveles sociales, integrando a los diversos sectores de la sociedad.
Sobre cuáles puentes tecnológicos podrían crearse entre Israel y República Dominicana, Levin destaca la importancia de la cooperación bilateral para exportar tecnología israelí con el objetivo de integrarla al sector público dominicano y disminuir la burocracia, al tiempo de contribuir a que los servicios sean más accesibles.
En el ámbito de la innovación, destaca el intercambio de conocimientos para expertos dominicanos en Israel. Según ella, el enfoque no es solo aprender a crear “startups”, sino entender cómo se fomentan las ideas desde la base.
Resalta la sólida relación que mantienen con el Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu), en Quisqueya. De hecho, el modelo israelí se centra en la investigación y la capacitación permanente de los maestros.
En ese sentido, explica que el país caribeño puede convertirse en un referente regional, donde se cree un instituto de formación para docentes.
“República Dominicana tiene la capacidad de crear ese modelo y reproducirlo para seguir fomentando la educación entre los docentes que enseñan a docentes”, afirma al tiempo de agregar que la nación cuenta con entidades educativas de alto nivel.
Mujeres
Levin precisa que el desafío de hacer que las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) sean alcanzables para la juventud radica en dos ejes: la relevancia cotidiana y la inclusión de género.
Admite que la brecha de género en la tecnología es difícil de reducir; no obstante, propone soluciones basadas en creación de espacios seguros para las mujeres, tales como entornos sin inhibiciones, programas de impulso y capacidad sin distinción. “Se ha demostrado que las mujeres son tan buenas en STEM como los hombres; solo necesitan un entorno que no las excluya ni las limite”, dijo.
Contribución
Laura Levin, egresada de la Facultad de Educación en Ciencia y Tecnología del Technion (conocido como el “MIT de Israel”), sugiere que las universidades latinoamericanas podrían revolucionar su impacto social adoptando un modelo de formación dual.
A diferencia de otras universidades, el Technion es la única institución en Israel dedicada exclusivamente a la ciencia y tecnología que integra la educación como una facultad central.
El modelo permite que estudiantes de carreras como Ingeniería Mecánica estudien, en paralelo, pedagogía y docencia. Aunque no todos los egresados terminan en las aulas, esta formación les enseña a “devolver” conocimiento a la sociedad, fomentando la difusión científica desde las empresas donde trabajarán.
Los profesores de secundaria que surgen de este programa poseen una preparación técnica de élite, elevando el nivel de la educación en el país. “Este intercambio ayuda a los ingenieros a entender su responsabilidad social. No solo desarrollan tecnología, sino que aprenden a difundirla para que la ciencia radique profundamente en toda la sociedad”, explica Levin.












