En una economía donde predominan la informalidad laboral y la vulnerabilidad financiera, los microseguros emergen como una de las principales oportunidades de expansión para el sector asegurador dominicano.
Sin embargo, pese al potencial económico y social que representa este modelo, especialistas coinciden en que República Dominicana continúa operando bajo un esquema tradicional que deja fuera a millones de personas sin acceso real a mecanismos de protección financiera.
La discusión cobra relevancia en un contexto en el que más del 80% de la población económicamente vulnerable permanece completamente desprotegida frente a riesgos asociados a enfermedades, accidentes, fallecimientos, pérdida de ingresos o fenómenos naturales.
Así lo explicó Rubén Jiménez, vicepresidente del consejo de administración grupo APS, quien sostuvo que el principal problema no es la ausencia de mercado, sino la falta de un modelo adecuado para una economía donde la informalidad domina gran parte de la actividad productiva.
“El sistema asegurador ha crecido, pero sin integrar a la mayoría de la población, generando una exposición masiva al riesgo. Esto no es una simple brecha; es un riesgo sistémico para la estabilidad social y financiera del país”, afirmó.
Según detalló Jiménez, aunque el 97.4% de la población tiene acceso a seguro de salud mediante el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), ya sea a través del régimen subsidiado o contributivo, apenas entre el 1.4% y el 2% posee seguros completos. “La cobertura existe, pero la protección financiera real no”, expresó.
Informalidad y exclusión
Uno de los principales desafíos para el desarrollo de los microseguros es el alto nivel de informalidad laboral que caracteriza la economía dominicana. De acuerdo con Jiménez, entre el 54% y el 60% de la población trabaja en condiciones informales y más del 80% de ese segmento carece de cualquier tipo de seguro. “Más de la mitad del país enfrenta cualquier evento de enfermedad, muerte o accidente sin respaldo financiero estructurado”, indicó.

Ante esta realidad, muchas familias recurren a mecanismos informales para enfrentar emergencias económicas, como endeudamiento, venta de activos o uso de ahorros insuficientes. Según explicó, este comportamiento coincide con estudios realizados por entidades internacionales como AM Best, que identifican que las poblaciones de bajos ingresos suelen sustituir los seguros por soluciones financieras precarias debido a la falta de productos accesibles y adaptados a su realidad.
En términos económicos, el especialista explicó que el mercado asegurador dominicano maneja actualmente alrededor de US$2,277 millones, mientras que el segmento de microseguros apenas representa entre US$45 millones y US$70 millones, equivalente a una participación de apenas 2% o 3%. “El mercado existe, pero es marginal y subdesarrollado”, sostuvo.
Asimismo, explicó que en los últimos cinco años la penetración del microseguro ha crecido lentamente, manteniéndose por debajo del 5% del total de pólizas emitidas, debido a la ausencia de una política estructurada y de canales eficientes de distribución. Jiménez señaló que actualmente la penetración total del seguro en el país representa entre 1.7% y 1.8% del producto interno bruto (PIB), por debajo del promedio regional, que ronda entre 3% y 3.5%.
Además, cree que el microseguro podría aportar en el corto plazo alrededor de 0.03% del PIB y entre 0.3% y 0.5% a mediano plazo, convirtiéndose en un motor de expansión directa para el sector asegurador.
Según sus estimaciones, la población objetivo del microseguro en República Dominicana oscila entre 2.5 y 3.5 millones de personas, con un potencial en primas de entre RD$2,400 millones y RD$4,800 millones anuales. “El mercado no es pequeño; está desatendido”, afirmó el ejecutivo.
No es demanda, es el modelo
Para Jiménez, el país enfrenta una “distorsión estructural”, debido a que el sistema asegurador ha sido diseñado históricamente para una minoría formal, mientras la economía nacional se sostiene sobre una amplia base informal. “El problema central no es la demanda, sino la estructura de costos, distribución y diseño del producto”, afirmó.
En esa línea, consideró que insistir en un modelo asegurador tradicional en una economía mayoritariamente informal “no es ineficiencia, es insostenibilidad estructural”.
A juicio del especialista, el microseguro debe dejar de verse como un producto marginal y pasar a entenderse como “la única vía viable para integrar a millones de personas al sistema de protección financiera”.
La escala y rentabilidad
El experto Osiris Mota, exvicepresidente ejecutivo Seguros Reservas, coincidió en que uno de los principales obstáculos del microseguro en República Dominicana es la limitada escala del mercado. “El microseguro no está desarrollado realmente porque, aunque muchos creemos que somos una gran economía, somos una economía muy pequeña”, expresó.
Mota recordó que el negocio asegurador depende de los “grandes números”, debido a que las primas deben ser suficientes para cubrir la cantidad de riesgos y siniestros que puedan producirse. “Tú no puedes hacer un seguro para algo que tiene una limitada cantidad de efectos o procesos, porque las primas no serían suficientes”, explicó. “El microseguro necesariamente tiene que ser masivo para que pueda ser rentable”.
Como ejemplo, mencionó a los motoconchistas y trabajadores de delivery, quienes representan una amplia población vulnerable que históricamente ha permanecido fuera del sistema asegurador.
“No tienen la cultura de tener un seguro”, afirmó, al tiempo que señaló que muchas aseguradoras tampoco muestran interés en desarrollar productos dirigidos a estos segmentos debido a los altos costos operativos y la baja rentabilidad.
En el país existen alrededor de 3.5 millones de motocicletas, equivalentes a aproximadamente el 58% del parque vehicular nacional. Sin embargo, apenas cerca del 10% cuenta con algún tipo de seguro. Asimismo, indicó que pequeños empresarios y trabajadores de sectores como la construcción también enfrentan serias limitaciones de cobertura. “Muchos trabajadores no cuentan con seguros de accidentes porque no existe una exigencia efectiva ni suficiente supervisión”, sostuvo.
Inclusión financiera
Para Miguel Villamán, asesor de la Superintendencia de Seguros, el microseguro debe entenderse no solo como un producto financiero, sino como una herramienta de inclusión social y resiliencia económica.
Según explicó, este modelo de aseguramiento está diseñado para facilitar acceso a protección financiera a trabajadores informales, familias vulnerables, microempresarios y mipymes, sectores que suelen enfrentar mayores riesgos y menor capacidad de respuesta ante emergencias.
“La ausencia de mecanismos de protección adecuados provoca que enfermedades, accidentes o fenómenos climáticos se traduzcan en retrocesos económicos significativos”, expresó Villamán al tiempo de recordar que República Dominicana mantiene una alta exposición a tormentas, inundaciones y otros fenómenos naturales que afectan especialmente a las poblaciones vulnerables.
En ese contexto, consideró que el microseguro puede convertirse en una herramienta clave para fortalecer la resiliencia económica y evitar que miles de hogares vuelvan a caer en ciclos de pobreza tras una emergencia. A su vez, sostuvo que el desarrollo del microseguro representa una oportunidad estratégica para ampliar la inclusión financiera en el país, especialmente entre trabajadores informales y sectores históricamente excluidos del sistema financiero formal.
La población vulnerable suele presentar bajos niveles de bancarización, por lo que el crecimiento del microseguro debe ir acompañado de estrategias que faciliten el acceso a servicios financieros básicos. “La población vulnerable suele presentar bajos niveles de bancarización. Por tanto, el desarrollo del microseguro debe ir acompañado de estrategias que faciliten el acceso a servicios financieros básicos”, afirmó.
Entiende que, para que el microseguro sea viable, inclusivo y sostenible, es necesario implementar esquemas de cofinanciamiento con enfoque social, donde el Estado pueda desempeñar un rol importante mediante subsidios dirigidos a sectores vulnerables.
No obstante, consideró necesario que los beneficiarios también aporten una contribución mínima al pago de la prima para fomentar una cultura de responsabilidad y fortalecer la gestión individual del riesgo.
Del mismo modo, señaló que la exoneración de impuestos sobre las primas de seguros (IPS) podría ser determinante para ampliar el acceso de los sectores de menores ingresos, tomando como referencia experiencias vinculadas a la Ley 87-01 y al seguro agrícola.
Otro de los desafíos identificados por Villamán es la baja educación financiera y aseguradora de gran parte de la población. “Se requiere un esfuerzo sostenido de educación dirigido especialmente a la población vulnerable, que permita comprender el valor del seguro como herramienta de protección y no como un gasto innecesario”, expresó.
De igual manera, destacó que la integración de los microseguros con programas sociales, políticas públicas y mecanismos de inclusión financiera puede generar importantes sinergias para fortalecer la resiliencia económica del país.
“El microseguro debe ser entendido como un instrumento de inclusión social, más allá de su naturaleza financiera”, sostuvo el ejecutivo. En tal sentido, se hace preciso que el Estado juegue un rol de mayor importancia, dado que es el que lleva a cabo programas de asistencia social.
Una transformación inevitable
Los especialistas coinciden en que el futuro del sector asegurador dominicano dependerá de su capacidad para integrar a millones de personas que hoy permanecen excluidas del sistema financiero formal.
Rubén Jiménez considera que la regulación actual todavía genera costos desproporcionados para este tipo de productos, limitando su expansión. “Es necesario avanzar hacia una regulación proporcional que permita simplificar productos y reducir cargas operativas”, afirmó.
No obstante, destacó que República Dominicana posee una ventaja importante frente a otros mercados emergentes: una infraestructura digital más desarrollada, capaz de facilitar modelos de acceso masivo sin depender de subsidios extensivos.
En esa línea, sostuvo que el microseguro debe entenderse como “una plataforma estratégica de acceso al cliente masivo”, debido a que puede convertirse en una puerta de entrada para millones de personas al ecosistema financiero y asegurador.
De acuerdo con los especialistas, las compañías que logren desarrollar modelos eficientes, simples y adaptados a la realidad dominicana no solo ampliarán el mercado asegurador, sino que redefinirán el alcance de la protección financiera en el país. Los microseguros ya no se limitan únicamente al crecimiento del sector asegurador.
Para los expertos, se trata de una discusión vinculada directamente con inclusión financiera, resiliencia social y estabilidad económica, en un país donde millones de trabajadores continúan enfrentando riesgos cotidianos sin ningún tipo de protección estructurada, incluso, cuando lo poco que tienen es todo con lo que cuentan.











