[dropcap]E[/dropcap]l Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de emitir un reporte sobre la misión realizada para evaluar la situación actual de la economía dominicana. Este organismo, cuyos objetivos están vinculados a la promoción de políticas monetarias sostenibles, fomento del comercio internacional y a la reducción de la pobreza en el mundo, ha concluido con que la economía dominicana es robusta en estos momentos, pues experimenta niveles de expansión del producto interno bruto superiores a su tasa potencial.
Eso quiere decir, que el crecimiento económico del país durante los últimos tres años, ha estado por encima de las capacidades que expresan nuestros factores producción (trabajo, tierra y capital), y ha superado las expectativas de los propios funcionarios del Banco Central y de FMI.
A pesar de este crecimiento de un 6.6% del PIB dominicano durante el 2016, y de tener expectativas de nueva expansión, aunque más moderada, para los próximos años, el FMI alerta sobre determinados riesgos que pueden están afectando a la economía dominicana en el corto y mediano plazo. La mayoría de estos riesgos están relacionados con la incertidumbre que se ha creado en los mercados internacionales, básicamente a partir del inicio de la Era Trump.
En efecto, cambios en las reglas de juego del socio comercial más importante para República Dominicana que son los Estados Unidos, subidas en las tasas de interés a nivel mundial, y alzas en los precios internacionales del petróleo, parecen ser las amenazas más cercanas que tendrá la economía dominicana en el futuro cercano.
Frente a este panorama, el Fondo Monetario Internacional apuesta a la adopción por parte de las autoridades gubernamentales, y también del Banco Central, de medidas y decisiones adelantadas que posibiliten limitar los efectos negativos que las políticas externas puedan causar.
Un ajuste fiscal para equilibrar las finanzas públicas de República Dominicana se presenta como la primera y principal receta que sugiere este organismo de carácter internacional. Al Fondo le preocupa la sostenibilidad de la deuda dominicana, por lo que le interesa un marco fiscal robusto, basado principalmente en una adecuada administración tributaria.
Al FMI también le preocupa la baja velocidad de las reformas estructurales que se están llevando a cabo, al tiempo que también observa cuellos de botella para avanzar en productividad. Igual tensión le crea al Fondo el hecho de que no se haya firmado el pacto eléctrico, no se creen empleos y no se mejore la protección social.
Como se ve, los tiempos han cambiado, y ya nadie llora porque el FMI sugiera un ajuste fiscal. En otros tiempos, las protestas en la UASD y en barrios de la capital, hubiera sido el pan nuestro de estos días.











