La frase “todo pasa, todo queda y podría volver a pasar” retrata con precisión la volatilidad de la opinión pública dominicana. En la era digital, los ciudadanos se adueñan de causas con una fuerza capaz de alterar agendas políticas, revertir fallos judiciales o postergar leyes. La indignación colectiva estalla con rapidez, generando escándalos mediáticos que mueven el panorama en cuestión de horas.
Sin embargo, esta efervescencia suele ser efímera; la atención social se diluye cuando surge un nuevo estímulo, demostrando que “todo pasa”. Lo crucial es lo que “queda”: precedentes de presión social y la profunda empatía colectiva, a veces ante tragedias humanas que despiertan una solidaridad.
Al final, este ciclo es una constante. Las dinámicas de poder y sensibilidad humana se repiten, recordándonos que, asigún, el mismo fenómeno de masa “podría volver a pasar”.


