El Panorama Macroeconómico 2026-2030, publicado en agosto por el Ministerio de Hacienda y Economía, y consensuado con el Banco Central, introduce cambios importantes respecto al escenario de junio. La señal principal es positiva: el Gobierno revisa sustancialmente al alza el crecimiento económico de 2026, pero mantiene un cuadro de riesgos que obliga a interpretar las nuevas proyecciones con prudencia.
La modificación más relevante es el crecimiento del PIB real. En junio se proyectaba 3.75%; ahora se estima 4.50%, un incremento de 0.75 puntos porcentuales. Para 2027 se mantiene en 4.75% y, desde 2028 hasta 2030, se supone una convergencia hacia el crecimiento tendencial de 5%, coincidiendo con la expansión potencial de la economía.
La revisión encuentra respaldo en el desempeño observado: durante enero-julio la economía creció 4.5%, destacándose construcción, 6.9%; servicios, 4.7%; intermediación financiera, 7.6%; enseñanza, 7.3%; y hoteles, bares y restaurantes, 5.7%. Esto fortalece la hipótesis de resiliencia interna frente a un contexto internacional adverso y complicado. También mejora notablemente el escenario cambiario.
En junio se esperaba un tipo de cambio promedio de RD$61.65 por dólar para 2026; agosto lo reduce a RD$60.15, equivalente a una apreciación interanual de 2.98%, lo cual es buena noticia para importadores y mala para los exportadores. Para 2027, la proyección baja de RD$65.05 a RD$62.60. El mayor ingreso de divisas (US$26,525.7 millones durante el primer semestre, 11.8% superior al año anterior) y una inversión extranjera directa de US$3,276.5 millones ayudan a explicar esta fortaleza cambiaria.
De su lado, en inflación aparece una combinación menos cómoda. Aunque la proyección promedio para 2026 disminuye ligeramente, de 5.20% a 5.10%, el cierre permanece en 4.75%. La inflación interanual todavía alcanzaba 5.47% en julio, por encima del rango meta, aunque la subyacente se situaba en 4.96%. Las condiciones financieras muestran alguna mejoría. Mientras la tasa activa promedio de la banca múltiple se redujo a 13.79% y la pasiva a 7.38%; el crédito privado superó los RD$2.6 billones y creció 8.6%, con los préstamos comerciales aumentando 10.1%. Es positivo para inversión y actividad empresarial, aunque el costo del dinero continúa siendo relevante.
En materia fiscal, sin embargo, conviene mirar debajo del crecimiento. Los ingresos aumentaron 7.3% en el primer semestre, pero los gastos lo hicieron 8.5%; el endeudamiento neto alcanzó RD$73,680.7 millones y la deuda del Sector Público No Financiero representó 46.6% del PIB. Positivamente, el gasto de capital creció 17.5%. Finalmente, el panorama internacional sigue siendo la principal vulnerabilidad. El crecimiento mundial se proyecta entre 2.5% y 3.0%, mientras el WTI esperado para 2026 baja de US$86.1 en junio a US$83.5. Persisten, sin embargo, riesgos geopolíticos, comerciales, energéticos y climáticos.
El nuevo panorama es, por tanto, mejor que el de junio, pero no necesariamente más seguro. Mayor crecimiento, apreciación cambiaria y mejores condiciones financieras son buenas noticias; inflación todavía elevada, presión fiscal y aumento de incertidumbre externa constituyen la contraparte. El verdadero desafío será mantener la estabilidad macroeconómica aun con el entorno internacional que sigue siendo hostil.





