Las pequeñas empresas pueden comenzar a utilizar inteligencia artificial (IA) generativa en tareas concretas de sus negocios, como redactar contratos, detectar inconsistencias y obtener nuevas perspectivas.
Así lo plantea Aida Taveras, directora ejecutiva de InMotion, quien explicó a elDinero que crear modelos propios de aprendizaje requiere una cantidad importante de datos y capacidad de procesamiento.
La ejecutiva subrayó que, en su caso, ha utilizado IA generativa para ahorrar miles de dólares en abogados. La herramienta le permite recibir apoyo para redactar contratos y detectar inconsistencias, aunque aclara que esto no significa prescindir de los profesionales del derecho.
Taveras indicó que su experiencia consiste en recurrir con menor frecuencia a los abogados para asuntos sencillos, mientras utiliza la inteligencia artificial como apoyo para redactar contratos y detectar inconsistencias.
Para obtener mejores resultados, Taveras destacó la importancia de la manera en que se formulan las instrucciones. Sostuvo que una empresa debe proporcionar contexto, indicar el rol que debe asumir la herramienta y especificar qué espera obtener.
A su juicio, mientras más específico sea el “prompt” (la instrucción de lo deseado), más útil puede ser la información generada por la inteligencia artificial.
Sin embargo, Taveras advirtió que el uso de inteligencia artificial requiere una base adecuada de datos. Señaló que los errores, los datos fuera de rango y la información incompleta pueden generar ruido y sesgos en los resultados.
Como ejemplo, explicó que un error en una fecha de nacimiento puede convertir el año 1967 en 1867, mientras que una cifra incorrecta en el salario de una persona puede alterar los promedios utilizados para analizar una población.
Por esta razón, resaltó la importancia de limpiar, analizar y completar los datos, además de establecer una adecuada gobernanza de la información. “Si no hay una buena base de gobernanza de data, no se puede hacer”, dijo.
Taveras diferencia esta tecnología de la IA agéntica, que puede ejecutar tareas y tomar acciones en lugar de una persona. Explicó que este tipo de sistemas requiere mayor supervisión, debido a la posibilidad de que el sistema cometa errores.
Para la ejecutiva, la incorporación de inteligencia artificial no significa que el componente humano deje de ser necesario. Señaló que los empleos no desaparecerán por la incorporación de inteligencia artificial, sino que se transformarán.
Agregó que algunas funciones pueden reducirse, mientras surgirán otras relacionadas con la supervisión de los sistemas y de las tareas que estos ejecuten.
En la atención al cliente, por ejemplo, planteó que una empresa puede utilizar agentes para resolver situaciones comunes, pero debe mantener la posibilidad de pasar la conversación a una persona cuando la inteligencia artificial no pueda solucionar el caso.











