El panorama no pinta cómodo para los dominicanos en cuanto a los precios de los combustibles. En esta nueva realidad llegan, oportunamente, Magín Díaz y Yayo Sanz Lovatón, que actúan como los paramédicos encargados de pasarnos la “pomada del dolor” antes de que sintamos el verdadero impacto en el bolsillo.
Con mucha pedagogía económica, nos explican que el mercado global de refinados está intratable y que subsidiar los precios de los combustibles se ha vuelto financieramente insostenible para el Estado.
Para el ciudadano de a pie, este choque se traduce en una matemática cruel: el aumento del gasoil se traspasa al carrito de concho, a las voladoras y al motoconcho, convirtiendo el trayecto diario al trabajo en un impuesto silencioso que se come el salario básico. Vaya preparando el tanque y la paciencia, porque la receta viene sin anestesia directa a la billetera.




