Los precios internacionales de los hidrocarburos han puesto a las autoridades locales repensar su estrategia de subsidios de los combustibles en el mercado local. Y hay razón en tomar una decisión que no ponga en riesgo la estabilidad fiscal del Gobierno.
De RD$12,000 millones presupuestados para subsidiar los precios de los combustibles en este año, ya la partida ha consumido más de RD$43,000 millones y contando. Las cuentas no dan señales de que terminarán en números positivos.
Hay una verdad irrefutable: los altos costos asociados a la refinación de los combustibles, principalmente en el gasoil, está presionando el monto que semanalmente destina el Gobierno para subsidiar los combustibles.
Todo apunta que habrá una focalización de estos recursos hacia combustibles, sectores económicos o segmentos de la población más vulnerable.
Ahora bien, las autoridades están en la obligación de explicarle a la población que el conflicto en Medio Oriente transformó de forma estructural el mercado petrolero y el de sus derivados.
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, reconoció que el panorama internacional se ha complicado progresivamente durante el año, pese a que el Gobierno ha mantenido un manejo macroeconómico prudente y aplicado políticas públicas para mitigar sus efectos sobre la población.
La incertidumbre parece que ha superado algunos parámetros de la lógica oficial para poner en perspectiva lo que realmente está sucediendo con las finanzas públicas.
El funcionario afirma que “la incertidumbre internacional nos impide saber cuánto durará esta crisis y qué nuevas presiones traerá”, pero asegura que el Gobierno tiene claras sus prioridades y la responsabilidad de explicar las decisiones que exige esta coyuntura
Por lo pronto hay una admisión clara del ministro. El déficit podría llegar al 4% este año, lo que supone algo más de medio punto respecto al 3.4% estimado para todo el año.
De hecho, el subsidio semanal ha promediado RD$1,228 millones, mientras que en las últimas 15 semanas el promedio se ha elevado a RD$1,500 millones, con montos que han oscilado entre RD$970 millones y RD$1,831 millones. Todo indica que las autoridades no sólo deben ser eficientes en la gestión de los recursos, sino también en explicar de dónde recortarán para que no caiga la inversión pública.









