La incertidumbre global generada por los altos precios de los combustibles ha obligado al Gobierno dominicano a redefinir su proyección fiscal. La estrategia oficial se ha enfocado en trasladar de forma parcial y gradual esos aumentos al mercado local, buscando un equilibrio entre el impacto sobre el déficit fiscal, la inflación, la actividad económica y el cuidado de la paz social.
Así lo explicaron los ministros de Hacienda y Economía, Magín Díaz, y el de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, durante el encuentro “Nueva realidad: República Dominicana frente al impacto global en los combustibles”, actividad que se organizó a propósito de la presión que siente el Gobierno en las finanzas públicas producto del choque petrolero.
El panel, que además contó la participación del economista Jaime Aristy Escuder y Pedro Brache, del Grupo Rica y expresidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), con la moderación del director de Diario Libre, Aníbal de Castro, sirvió de plataforma para explicar cómo el Gobierno pretende ajustar, a determinados segmentos de la población, los precios de los combustibles.
El ministro de Hacienda y Economía adelantó que el Gobierno estudia implementar más adelante, cuando haya menos volatilidad, una regla automática que permita mover semanalmente los precios entre uno y dos por ciento, para dar previsibilidad al mercado. “Estamos en el período de mayor incertidumbre de la historia económica reciente”, expresó el funcionario.
Díaz planteó el dilema que enfrentan los gobiernos, recordando que la teoría económica indica que ante un choque transitorio lo correcto es endeudarse y gastar más, mientras que ante un choque permanente es necesario ajustarse bajando gasto o subiendo ingresos. Sostuvo que el mundo vive el periodo de mayor incertidumbre de la historia económica reciente.
Duración del choque
Señaló que no es posible determinar con certeza si el choque actual es transitorio. Refirió que incluso la Gran Depresión fue transitoria, pero duró diez años. Indicó que ha habido choques petroleros de hasta cinco años, aunque ninguno tan grande y complejo como el actual, lo que obliga a buscar un balance entre aumentar gasto y ajustar el balance fiscal.
Para contextualizar la decisión, comparó con crisis anteriores y recordó que en el choque petrolero de 2008 el Gobierno aumentó el déficit fiscal en cuatro puntos del PIB, pasando de 0% a 4%, equivalente a llevarlo de 3% a 7%, mientras que durante la pandemia del covid-19 el déficit aumentó cinco puntos del PIB ante el choque más grande recibido por el mundo en cien años.
Indicó que mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un déficit promedio de casi 5% del PIB para América Latina, República Dominicana cerrará el año en torno al 4%. Refirió que apenas está por encima del 3.2% presupuestado, lo que implica un aumento de menos de un punto porcentual, justificable por la magnitud de la crisis, pero muy por debajo de la respuesta fiscal de crisis anteriores.
Afirmó que, aunque se ha gastado más en subsidios, el Gobierno también ha ajustado otras partidas para contener el déficit, logrando un manejo fiscal más prudente que en episodios pasados y manteniendo la sostenibilidad en medio del choque externo.
Para Sanz Lovatón, la crisis de los combustibles que enfrenta República Dominicana escapa al control del país y no puede atribuirse al Gobierno, al sector privado ni al sector sindical, sino que es un problema colectivo de todos los dominicanos.
Refirió que se ha generado por el conflicto en Medio Oriente que ha transformado dramáticamente el mercado mundial de hidrocarburos.
Explicó que la clave para entender el precio local está en que ocho de cada diez galones que consume el país llegan ya refinados, por lo que no se puede hacer una correlación directa con el precio del barril de petróleo crudo. Utilizó la analogía de que el país no compra harina sino pan, por lo que debe asumir los costos de convertir esa harina en pan, es decir, el proceso de refinación.
Agradeció la presencia de Samuel Pereyra, presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), al señalar que es un punto focal para comprender esa dinámica y transparentar el impacto real de los costos internacionales en el mercado interno.
El funcionario reveló un dato sin precedentes en el mercado: cuando inició la crisis, el margen de refinación, el costo de convertir petróleo en gasolina o gasoil era de 36%, y hoy se ha disparado a 123%. Sostuvo que la crisis no es solo de abastecimiento de petróleo, sino de refinamiento, con un alza acumulada en ocho meses que ha roto todos los parámetros históricos.
Puso como ejemplo la semana del 24 de septiembre, cuando el barril bajó de US$94 a US$91, pero el costo de refinación del diésel subió casi 10% en la misma semana. Por eso, dijo, el combustible no pudo bajar, a pesar de que el crudo descendió, lo que demuestra que aferrarse solo al precio del barril es un error de análisis.
RD consume entre 140,000 y 145,000 barriles por día
El presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), Samuel Pereyra, informo que el país consume entre 140,000 y 145,000 barriles diarios de combustibles, mientras que sólo tiene capacidad para procesar alrededor de 30,000 barriles al día, una diferencia que obliga a depender de las importaciones para suplir la mayor parte de la demanda.
Al habla previo a un encuentro sobre el impacto internacional de los combustibles, explicó que la refinación local representa aproximadamente entre el 20.7% y el 21.4% del consumo diario señalado por el funcionario. Indicó que esto significa que la mayor parte de los combustibles utilizados en el mercado dominicano debe adquirirse en el exterior.
Pereyra indicó que Refidomsa procesa distintos derivados del petróleo, entre ellos gasolina, diésel y “fuel oil”. Sin embargo, reconoció que el volumen refinado resulta insuficiente frente a la demanda nacional.
Explicó que esta dependencia de las importaciones expone al país a las variaciones de los precios internacionales del petróleo y de los productos refinados, en un contexto de presiones sobre el mercado de hidrocarburos.









