El Consejo Nacional de la Magistratura, encabezado por el presidente Luis Abinader, acaba de hacer una aparente buena selección del presidente y nuevos jueces en la Suprema Corte de Justicia (SCJ). Es un proceso que da muestras de la fortaleza institucional que viene adquiriendo la República Dominicana.
Sin embargo, hay un aspecto al que se debe prestar más atención. Se trata de lo económico. De poco vale tener buenos jueces, un poder del Estado como el Judicial integrado por capital humano de calidad, cuando es, a su vez, insuficiente y cuando sus instrumentos e infraestructura de trabajo se tornan limitados.
El Poder Judicial debe y merece recibir asignaciones presupuestarias más acordes con sus necesidades, a los fines de que se pueda realizar un trabajo más eficiente.
Aparentemente, esa área es administrada con transparencia y sin corrupción administrativa. Entonces, si se le da más dinero, sería de bien provecho.




