[dropcap]L[/dropcap]a historia de las empresas familiares de larga data en República Dominicana se puede resumir en tres valores éticos: trabajo, eficiencia y responsabilidad. Si a estas tres palabras se le suma el éxito económico, entonces se puede hablar de reputación empresarial; y es que la construcción de una buena reputación no se logra de la noche a la mañana y, una vez que se pierde, es difícil de recuperarla. De hecho, Manuel Corripio nos dice que “puedes durar 20 años para edificar una sólida reputación, y cinco minutos para perderla”.
¿Pero, cómo una empresa llega a ser reputada y respetada? ¿En cuánto tiempo se construye una buena reputación? ¿Es posible transferir la reputación de padre a hijo a nieto? ¿Es la reputación un activo que se puede monetizar? Todas estas son preguntas de amplio debate hoy en día, ya que la mayoría de las empresas que ocupan el primer lugar en términos de reputación a nivel mundial, son también las que alcanzan las más altas utilidades. Es decir, que se puede establecer una correlación entre reputación y niveles de ganancias.
Un estudio de KPMG dice que los modelos de negocios pueden ayudar a construir una buena reputación empresarial familiar, pero que esto no basta, pues existen otros elementos que hacen que una empresa sea respetada y admirada.
Sergio Roitberg, CEO de Newlink, refiere que se debe generar una cultura de la reputación y que, a su vez, la empresa debe ser auténtica y coherente, y debe practicar lo que proyecta. De su lado, Mercedes Ramos, del Grupo Ramos, dice que la mejor reputación es aquella que nace de tratar bien al cliente y de ofrecerles productos de calidad.
En cuanto al horizonte temporal que se estima necesario para que una empresa llegue a ser reputada, no existe un patrón específico. Dice Manuel Corripio que eso es como la felicidad, que uno no se levanta un día y dice “voy a ser feliz”, sino que las circunstancias, tu comportamiento y los valores que asumes, son los que moldean ese estado de bienestar.
Sobre la pregunta de si la reputación se puede traspasar, la respuesta es que la estructura de gobierno de las empresas familiares va creando esquemas de trabajo que terminan en una identificación con los valores que han sido asumidos, lo que contribuye a reducir las posibilidades de pérdida de reputación. De todo, sin embargo, lo más importante parece ser que la reputación, cuando es buena, se puede convertir en un activo financiero con valor de mercado, que se suma a los activos totales de la empresa aumentando su valor en el mercado.





