[dropcap]L[/dropcap]a historia de los salarios en República Dominicana está matizada por su estancamiento, y también por no constituirse en un instrumento de mejora de la calidad de vida de los dominicanos. Por ejemplo, durante los primeros doce años de Joaquín Balaguer los salarios de los trabajadores del sector público nunca fueron aumentados, en tanto que los del sector privado eran incrementados en función de lo que entendían las empresas y, en algunos casos, solo por presión de los sindicatos.
Pero los salarios juegan un rol fundamental en una economía, toda vez que permiten el consumo privado, la cual es una variable de primer orden en la ecuación del producto interno bruto de un país. Por igual, se supone que la expansión económica es la evidencia de más inversión privada y más consumo de los agentes económicos, y que se debe velar porque estas variables alcancen niveles adecuados para garantizar el crecimiento.
De la misma forma, se entiende que un mayor dinamismo de la economía está vinculado a una mayor cantidad de ingresos por impuestos para el Estado, lo que parecería una ecuación perfecta que, bien llevada, conduciría a más bienestar para la población.
El punto es, sin embargo, que se continúa viendo a los salarios únicamente por su incidencia en los costos de producción, y un ingrediente negativo para la obtención de utilidades, no como un instrumento para posibilitar alentar la demanda agregada. Por ello, los salarios reales de los trabajadores dominicanos al 2017, presentan el mismo nivel que tenían en el 1992. Obviamente, esto evidencia un total estancamiento de los ingresos, fuente primaria que permite convocar la demanda de bienes y servicios.
Más aún, el dominicano es el único caso conocido de una economía de rápido crecimiento en donde la gente vive peor que antes, a decir del economista Isidoro Santana, en su momento. Otro elemento que no ayuda tampoco, es que los salarios se estancan mientras crece la productividad laboral, lo que parecería un contrasentido en una economía que se dice de libre mercado.
A partir de lo anterior, cobra vital importancia la propuesta que realizó esta semana recién pasada, el Área de Economía y Negocios del Intec, que planteó que se debería someter y aprobar una ley general de salarios, la cual tendría como uno de sus principales elementos el establecimiento de un mecanismo de ajuste anual automático en los salarios, a partir de valorar los incrementos de productividad laboral media en el país, la inflación y las utilidades de las empresas. Definitivamente, una acertada propuesta.











