Una innovación en las tecnologías que ayuden a reducir el impacto negativo de los residuos sólidos, procesos nuevos de manufactura esbelta son los elementos que ayudarán a mejor los ciclos de producción y consumo de la sociedad.
Así lo manifestó Víctor Gómez Valenzuela, vicerrector académico del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), en el foro “Eficiencia de Recursos y la gestión integral de residuos”.
“La economía circular es el nuevo paradigma que busca encontrar formas efectivas de la reutilización y reciclaje de la propia naturaleza, y por otro lado, añadirle la capacidad de innovación que hoy se tiene disponible”, resaltó Gómez.
Gómez dijo que en la actualidad el sistema está basado en una economía lineal en donde se extraen los materiales, se fabrican los productos y se desecha al final de su uso. Sin embargo, en la circular los productos se fabrican tomando en cuenta toda su vida útil para en un futuro puedan ser utilizados en varias etapas.
“El país tiene un grande desafío debido a que tiene alrededor de 358 botaderos de basura al aire libre, un indicador clave de que no se está cumpliendo con la asimilación de desechos, por esto debemos darle una mano con la implementación de la energía circular”.
En ese sentido, Domingo Contreras, presidente del Centro de Innovación Atabey, dijo que la costumbre dominicana está basada en una economía del desperdicio que utiliza las cosas en minina capacidad.
“El gran desafío está en la administración de los residuos sólidos, debido a la falta de reutilización de materiales que tienen otro potencial no se está utilizando”, ponderó Contreras.
Además, Contreras enfatizó que la economía se está moviendo en una dirección equivocada, y un ejemplo de esto es que aun teniendo Caoba, la madera de mayor valor en el mercado mundial, no se ha convertido en un instrumento económico para el país.
La economía dominicana debe expandirse y encontrar la manera de cambiar la mentalidad de cómo ha estado manejando sus recursos naturales. “En vez de importar nuestras riquezas estamos consumiendo alrededor de US$150 millones en materiales de Caoba de otros mercados”.
Consideró que de los US$3,000 millones insatisfechos de demanda que genera la Caoba a nivel mundial, el país puede ocupar un considerable espacio en este mercado.













