El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, anda buscando que Estados Unidos le ayude a reconstruir su destruido país por los fenómenos Irma y María, fenómenos que se apostaron en el vecino país por varias horas produciendo daños incalculables para la economía y la sociedad, que no se recuperarán por muchos años.
El Gobernador ha leído un informe preliminar que indica que las pérdidas del gobierno rondan los US$96 mil millones, una cantidad que en pesos que yo no se contar (RD$4,608,000,000,000). El gobernador quiere US$46 mil millones para restaurar viviendas y US$30 mil millones del FEMA para reconstruir infraestructuras vitales para la economía y la sociedad puertorriqueña.
Las aseguradoras han calculado que sus pérdidas en la Isla sobrepasan los US$17 mil millones (RD$816,000,000,000.) y la verdad que es una enorme cantidad de indemnización, lo que evidencia que los puertorriqueños creen en seguros y se aseguran, pero no así sucedió con el Estado que, al parecer, no tiene una protección adecuada y lo ha obligado acudir al gobierno estadounidense.
Pues bien, comparémonos entonces. Menos del 10% de nuestras viviendas y apartamentos tienen seguros. ¿Usted sabe qué significa eso? Que la enorme brecha sin cobertura es descomunal, y no tendremos el pie de amigo donde podamos ir con las manos extendidas a pedir ayuda. Pero a diferencia de Puerto Rico, nosotros tenemos agricultura, por lo que la naturaleza nos protegió, y a penas los fenómenos nos rosaron, porque de pasarnos la misma suerte, solo de pensarlo dan ganas de llorar.
Nuestro Estado, el gobierno y los políticos que lo dirigen, al igual que nuestros empresarios, no tienen una conciencia clara de la importancia de asegurar los bienes, y tenemos vías y puentes, presas, subestaciones y líneas de distribución de energía que han costado una vida construir. Y no contamos con cobertura para su reconstrucción inmediata, por lo que sufrir los fenómenos en la magnitud que lo sufrió Puerto Rico, sería catastrófico de verdad.
Debemos aunar esfuerzos para diseñar programas de seguros que nos puedan proteger adecuadamente, porque la verdad que el mejor seguro es el que nunca usamos, pero sería muy penoso e irresponsable no buscarle solución a una situación que todos estamos conscientes de su real amenaza. Necesitamos mejores coberturas para nuestras instalaciones de todo tipo. Necesitamos cubrir nuestras viviendas y apartamentos, y aquellos que han hecho inversiones deben protegerlas para preservar la producción y el empleo.
Pero de la misma forma en que el sector privado y la sociedad deben asumir el seguro como una inversión, el Gobierno tiene la responsabilidad de preservar los bienes del Estado, del pueblo dominicano, como son las presas, los puentes y carreteras, edificaciones históricas, productivas, educativas y deportivas, que son tan vulnerables ante los huracanes e inundaciones, pero también de los terremotos. Los seguros no son un gasto, son una inversión que siempre dejará sus beneficios, por lo que no se debe escatimar esfuerzos para un asunto de sentido común. El seguro es un ahorro, y así debemos verlo todos.











