El año pasado, para dinamizar la economía, la Junta Monetaria decidió liberar recursos del encaje legal para que sean prestados por las entidades financieras a una tasa preferencial que en ocasiones no pasaba de 7% anual, fija por hasta cinco años, para cualquier clase de préstamos.
Pero, ¿cómo es que se puede identificar recursos para prestarlos a tan baja tasa de interés cuando la tasa promedio es superior y si fuera menor no sería rentable para los bancos? La respuesta está en el origen de esos fondos: son recursos del encaje legal.
Entonces, ¿qué es el encaje legal? Para esa pregunta daremos una respuesta que sea lo más llana posible. Resulta que los bancos están obligados a guardar una parte de los recursos que reciben de los depositantes para que sirva como una especie de reserva o contingencia ante cualquier eventualidad que afecte al sistema en términos financieros.
Por ejemplo, si un banco recibe 100 pesos en depósitos, tiene derecho a tomar 83 pesos de esos depósitos para prestarlos a tasas de interés competitivas y así sacar suficiente provecho como para cubrir sus gastos operativos, pagar una tasa de interés mínima al depositante y obtener utilidades de esa inversión. Los 17 pesos restantes son depositados en el Banco Central como un fondo de reserva que se conoce como encaje legal.
Por recibir esos recursos del encaje legal, el Banco Central le paga una tasa de interés mínima, muy baja, a los bancos comerciales, ya que la esencia de esos fondos es que sirvan de contingencia para el sistema.
Pero en ocasiones existe poca liquidez en los bancos, es decir, baja disponibilidad de dinero para prestar. En otras ocasiones también hay liquidez, pero las tasas están tan altas, que las empresas y las personas dejan de pedir préstamos y entonces la economía se ve estancada. Es en esos casos que la autoridad monetaria puede disponer la liberación de una parte de los fondos acumulados del encaje legal para que los bancos los presten a una tasa de interés mucho más baja que la tasa promedio de su cartera de crédito regular.
¿Esa liberación de una parte del encaje legal no debilita el fondo de contingencia? En el caso de República Dominicana no, debido a que el encaje legal es relativamente alto: 17% para los bancos y 15.5% para las asociaciones de ahorros y préstamos. El promedio del sistema financiero en la región es mucho más bajo. Eso indica que los fondos acumulados del encaje legal en el país son mucho más altos que el promedio internacional requerido, por lo que hay margen para liberar una parte sin que se afecte la fortaleza de ese fondo.
El año pasado, por ejemplo, los fondos liberados sumaron poco más de RD$20,000 millones. Esos recursos no hubo que captarlos de los depositantes, pues ya estaban captados y no era necesario sacar una parte para reserva del encaje legal, porque son en sí mismos parte de ese encaje.
Esto indica que al disponer de ese dinero para prestarlo a una tasa de interés favorable para los clientes, representan beneficios bastante jugosos para las entidades financieras. Por eso es que el Banco Central es quien establece la tasa de interés tope para prestar ese dinero y generalmente es por debajo de la tasa de interés promedio.
Aun así, los bancos se benefician de manera muy satisfactoria cuando la autoridad monetaria les permite usar fondos del encaje legal para prestarlos y esa es la razón por la que son tan diligentes en la canalización de esos recursos hacia los diversos sectores que los demandan en su momento.
Es una operación de “ganar-ganar”, pues se benefician los ciudadanos y empresas que toman préstamos de recursos del encaje legal al recibir una tasa de interés más baja y fija a más largo plazo, y también se benefician las entidades financieras, que reciben más rentabilidad por ese tipo de financiamientos, debido a que no tienen que captar esos recursos antes de prestarlos, no deben pagar tasa de interés por ellos y no deben guardar una parte como reserva, mientras es más lo que reciben como rentabilidad por su canalización.









