La visita de su majestad la reina de España, doña Letizia Ortíz de Borbón, ayuda a colocar a República Dominicana por unos días en el mapa mediático, al menos en el hispanoparlante. Esto, además de contribuir a afianzar las relaciones diplomáticas entre el país y España, contribuye a la promoción gratuita de la industria turística local.
A los dominicanos en el ámbito local, en cambio nos ayudará a recordar un poco la pobreza. Una reina que camina como un ser casi alado, por unos senderos pedregosos de Monte Plata, por una callejuelas de olvido y sin pavimentar, nos lleva a la enorme deuda social que tenemos que resolver.
Tampoco debemos desdeñar el valor que aporta como bálsamo anti estrés. El de la reina que “casi se cae en Monte Plata” o el da la real realeza que “vino al país a ver la inauguración de dos tinacos” muestra que si hay algo creativo y terapéutico en estos tiempos, son las redes sociales.
Nosotros celebramos su presencia por su valor de Estado y por su contribución a la promoción del turismo, una actividad clave en la economía dominicana. Además, su visita a una cooperativa de productores de banano en Azua, recuerda al mundo europeo la importancia del país como suplidor de ese producto.
Por último, valoramos con sumo agradecimiento, las sonrisas que pudo encender su presencia durante su encuentro con los niños que reciben servicios de formación y salud en el Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID), que dirige la primera dama, Cándida Montilla. Solo estas sonrisas valen su visita oficial al país.











