Si el Gobierno destinará —como anunció el presidente Danilo Medina— un presupuesto de RD$8,000 millones de los contribuyentes en una terminal de pasajeros que levantará en la entrada del municipio Los Alcarrizos, al menos debería cuidar el entorno donde realizará la inversión.
El dinámico Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), que encabeza Gonzalo Castillo, será una de las principales dependencias en la construcción de la primera estación multimodal de transporte, la cual además forma parte de la ampliación del Teleférico de Santo Domingo.
Surgen algunas preguntas: ¿cómo es que el MOPC y la propia alcaldía de Los Alcarrizos, que encabeza Junior Santos, permitieron que en el entorno se construyeran locales comerciales que dejaron aceras de menos de un metro para el peatón que debe caminar por uno de los tramos de mayor tránsito vehicular en el Gran Santo Domingo?
¿Pretenden las autoridades que los miles de pasajeros que atraerá la terminal caminen por el centro de la autopista? Esperemos que no. Y suponemos que la obra incluirá la ampliación de las aceras para peatones. Pero, ¿por qué las autoridades permiten construcciones que no dejan una acera con una amplitud adecuada para el tráfico de peatones?
En el entorno de la futura terminal hay negocios con aceras de menos de un metro e incluyen postes del tendido eléctrico que dejan al peatón un espacio de 34 centímetros o la opción de caminar por la autopista.
¿Por qué el MOPC y los ayuntamientos permiten violaciones a la ley que, además de poner en peligro al ciudadano, restan plusvalía al Gran Santo Domingo?






